Santi, Mònica y la pequeña Júlia, en el Suquía de Blanquerna. | P.BOTA/ P.PELLICER/ J.MOREY

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Tras la suspensión del año pasado, en esta edición de las Festes de Sant Sebastià sí que se pudo disfrutar del evento de la llonguetada auspiciada por Orgull Llonguet, aunque fue mucho menos concurrida que en la edición de 2020 por razones obvias.De todas formas, sí que hubo un gran ambiente en la mayoría de los establecimientos que se sumaron a este acto. En la zona de Blanquerna se habían apuntado el Suquía y el Café La Tertulia.En el primero de ellos, la oferta se componía exclusivamente de llonguets veganos. Pablo atendía tanto a los clientes de la terraza como del interior y además preparaba los bocadillos. «Están muy buenos», comentaba Marta tras haber dado buena cuenta de uno de ellos.

En otra mesa, Santi, Mònica y la pequeña Júlia esperaban a que llegaran los suyos. Dadas las reducidas dimensiones del local era imposible que hubiera mucha gente, pero todos los del interior y la mayoría de las personas que estaban en la terraza daban buena cuenta de sus llonguets. Más multitudinario fue el ambiente en La Tertulia, donde habían llenado todo el aforo permitido. De su amplia oferta triunfó sobremanera el llonguet de butifarrón y sobrasada y entre los veganos el de escalivada.

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En el Bar La Tertulia, cuyos socios son miembros de Orgull Llonguet, hubo una muy buena afluencia de clientes.

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Tres amigas en el bar Sa Caravana.

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Marina y Dani en el Foam Coffee.

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La terraza del Ben Trempat acogió a varios grupos.

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‘Llonguets’ preparados en La Tortillería de Palma.

En el Bar Sa Caravana (Plaça Bisbe Berenguer de Palou) el ambiente también era de alegría, pero más contenida. Grupos de jóvenes y de gente de mediana edad disfrutaban de llonguets a 5,50 euros mientras que Foam, en el Passatge Particular Joan XXIII, la clientela podía elegir entre los de ternera con salsa chimichurri, verduras salteadas con salsa mojo picón y serrano y queso con tomate y aceite oliva. En la Tortillería de Palma, de la Plaça de la Quartera, también hubo buena afluencia de llongueters y en el Bar Trempat, de la Plaça Llorenç Bisbal, Samuel Almansa no pudo realizar su intervención artística por un problema con la pintura, pero sí se pudo disfrutar de los llonguets de Ana.