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De la noche a la mañana las menciones a un supuesto gran apagón a escala nacional e incluso internacional se han popularizado en todas partes. Las redes sociales contribuyen a difundir mensajes que rápidamente se extienden por sus supuestas implicaciones en la vida de las personas, y la cuestión se cuela en noticiarios y espacios informativos convencionales y serios. ¿Qué está pasando? ¿Hay alguien obteniendo beneficios por 'invocar' al gran apagón?

Mientras en Austria se adiestra a la población sobre cómo actuar ante un eventual gran apagón, las autoridades y las voces expertas en España tildan esta posibilidad de ciencia ficción. No obstante, a muchos le ha picado la curiosidad. En consecuencia, era cuestión de tiempo que el interés por las destrezas de la supervivencia se plasmara en nuestro día a día, en forma de compras algo compulsivas de este tipo de materiales, o de búsquedas en los principales buscadores de internet.

Sin embargo, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, fue muy clara cuando descartó en una entrevista radiofónica que un supuesto gran apagón pudiera afectar a España. Aludió al hecho de que el sistema energético español dispone de casi el doble de potencia instalada de la que realmente utiliza, y que el riesgo de un apagón por una caída del sistema en otros países es muy limitado.

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Red Eléctrica de España (REE) se sumó al mensaje de la ministra y ha insistido en que no existe ningún indicio objetivo para temerlo. Los expertos del sector energético apuntan, además, que el caso de Austria es diferente al de España, en el sentido de que ese país tiene una importante dependencia energética de Rusia, actualmente embarcada en una guerra por alejar sus gaseoductos de Ucrania. Este es un factor que aparentemente invita a la inestabilidad dado el actual contexto internacional.

Lo cierto es que en España ya hemos visto apagones importantes en los últimos años, alguno como el de Menorca en octubre de 2018, que dejó sin suministro algunas áreas de la Isla durante días. Esa vez el responsable fue un cap de fibló que abatió varias torres de alta tensión y provocó que el suministro solo pudiera volver a través de generadores transportados desde el exterior. Desde entonces se han llevado a cabo operaciones para asegurar la conectividad de la Isla con la red nacional.

También vimos lo que sucedió a cuenta de Filomena. La nevada histórica trajo aparejados cortes totales o parciales del suministro eléctrico durante días en amplias zonas del interior peninsular. En muchos lugares tampoco hubo suministro de agua corriente.

Pero además de la meteorología extrema existen otras causas que, en un escenario teórico, pueden deparar un apagón masivo. Una tormenta solar, un desastre natural a gran escala como un terremoto, o el ataque de hackers o terroristas que busquen obtener un beneficio económico con la paralización del suministro son escenarios posibles científicamente hablando. Otra cosa es que, en un mundo global y cambiante como este, no se encuentren soluciones para todo.