Estefanía Porqueras, en la Sala Dante, en Palma. | Pere Bota

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Estefanía Porqueras (Barcelona, 1984) empezó de muy pequeñita en el mundo del baile. «Mi madre recibía clases de danza y me llevaba con ella a la escuela. A los 4 años me inicié con danza clásica. A los 10 años descubrí el Tap Dance (claqué) y lo tuve muy claro. Desde entonces no he parado», explica en la Sala Dante de Palma. A los 18 años Estefanía ya era profesional y profesora. «Esta disciplina es tan rica que nunca paras de formarte, siempre hay alguien con quien bailar y de quien aprender algo».

Estefanía, que este viernes ofreció en la Sala Dante su espectáculo Unum Project, tiene muy claro que «el baile es mi estilo de vida. Empecé tan pequeña que a veces se me olvida que es mi pasión. Simplemente soy yo y no sé dónde empieza mi persona y dónde la pasión por lo que hago; es como una unidad. Y creo que nuestras decisiones y pasos son terapéuticos para saber más profundamente quiénes somos. Parece más obvio cuando te dedicas al arte, pero creo que es algo que se puede encontrar en lo cotidiano».

En Unum Project se juntan el claqué y la música electrónica. «El Tap Dance está íntimamente relacionado con la música jazz,    pero yo no quería trabajar con este estilo de música al menos para este proyecto y, de todo lo que iba escuchando en su momento, me di cuenta de toda la versatilidad de la música electrónica. Guilliam Sons es junto a mí el compositor del proyecto      y entre los dos decidimos todos los detalles de la música: sonidos, tempos, ecualizaciones, estructuras, melodías, armonías. Todo es original».

Como profesora, Porqueras cuenta con alumnos de entre 20 y 60 años. «Cada tipo de alumno es muy especial, desde el que se inicia al más profesional, pero creo que me quedo con el alumno que lleva tiempo probando cierta técnica y le acompañas con algún consejo o simplemente esas palabras que hacen el ‘click’ y se les ilumina la cara. ¡Esa mirada no tiene precio!».

Uno de los aspectos más reconocidos del claqué es el calzado. «Tenemos zapatos especializados para sacar buen sonido con suela de cuero, donde se atornillan las claquetas metálicas. A principios del siglo XX se bailaba con zapato de calle, pero se ha ido evolucionando hasta hacerlos bastante resistentes ya que se llevan buenas palizas».

El mundo del cine ha sido prolífico en mostrar este baile y su película favorita es Tap. «En cuanto a bailarines, es como una falta de respeto mencionar sólo uno… Gregory Hines, Dormeshia Sumbry-Edwards, Bun- ny Briggs, Brenda Bufalino, el gran Gene Kelly… aparte de todos mis profesores a quienes les debo un respeto y un amor inmenso».