Diversidad. Hay adeptos a este deporte de todo sexo, edad y condición, y se reúnen para competir cada dos o tres sábados en diferentes puntos de Mallorca, en zonas específicas habilitadas para ello o en la playa, con lanzamientos hacia el mar. Cada vez hay más jóvenes interesados en este deporte tradicional. | Joan Oliver

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Van cubiertos de pieles peludas, sin vestidos, descalzos, armados de tres hondas de doble cordada. Las madres enseñan a sus hijos más pequeños, en ayuno, el arte de tirar; ya que ninguno de ellos probará el pan con la boca si antes, con piedra precisa, no acierta un pedazo puesto sobre un palo como blanco». Así dibujaba el poeta griego Licofrón de Calcis en el siglo III aC a los temibles honderos que, según la leyenda, llegaron a Mallorca huyendo de la Guerra de Troya. Mito o realidad, lo cierto es que los honderos mallorquines fueron admirados y codiciados por grandes potencias como Cartago, Roma o la Magna Grecia, y participaron como mercenarios en muchas de las batallas más importantes de la Antigüedad.

Veintipico siglos después, un centenar de personas, agrupadas en torno a la Federació Balear de Tir amb Fona, es depositaria de este legado ancestral. Se reúnen cada dos o tres sábados en diferentes municipios de la Isla y realizan competiciones, bajo un estricto reglamento. La recuperación de esta tradición se la debemos a una serie de pioneros que, allá por los años 80, redactaron el reglamento y fundaron la federación. «Uno de ellos, el llubiner Biel Frontera, aseguraba que se le apareció en sueños un hondero de la antigüedad y le reprochó que se estuviera dejando perder su legado, que los jóvenes jugaran a fútbol y ni siquiera supieran lo que es una honda. A partir de ese sueño, organizó las primeras reuniones para convertir esta tradición en un deporte», narra Albert Comas, actual presidente de la junta gestora de la Federación.

«Aunque la balear es la única federación que existe en el mundo, y somos quienes hemos creado las bases de este deporte, se practica también en otros lugares del mundo, como Alemania, Canadá, Reino Unido o la India. Lo cierto es que, dado el prestigio ancestral de los honderos baleares, se reconoce nuestro ‘liderazgo’ y se acepta nuestro reglamento en todo el mundo. De hecho, las siete ediciones del Campeonato Mundial de Tiro con Honda que se han celebrado hasta la fecha han tenido lugar en Mallorca», asegura. «Pero la honda también tiene gran tradición en otros muchos lugares del mundo, como por ejemplo en la isla de Guam, donde hay excelentes honderos. Es fascinante como una misma técnica tradicional se ha podido desarrollar de forma bastante similar en lugares tan distantes como la Micronesia o el Mediterráneo», reflexiona.

De todas las edades

Volviendo a Mallorca, entre los adeptos a este deporte, hay personas de toda edad, sexo y condición. Hay categorías masculina, femenina e infantil, y dos modalidades: con piedra o con pelota. En cuanto a sus motivaciones, «hay de todo: personas que lo practican para que no se pierda la tradición, gente que entiende este deporte como una seña de identidad balear, deportistas que lo hacen por puro afán competitivo,...», señala. Sea como sea, «cada vez hay más afición. En los últimos años ha crecido mucho, y cada vez hay más jóvenes», celebra.

El escritor Alexandre Alemany es uno de los nuevos adeptos al tiro con honda, que practica desde hace pocos meses. «A raíz de escribir mi novela histórica sobre honderos de la antigüedad, Hijos de Clumba, me empecé a interesar por probar qué se siente al tirar con honda, así que pregunté en redes sociales quién me podría enseñar. Alguien me puso en contacto con la federación, y ésta te deriva al club de tiro más cercano a tu residencia», narra. Aunque todavía no existe una escuela como tal, en los diferentes clubes enseñan a los neófitos los rudimentos de esta disciplina. Hay nueve en Mallorca, uno en Menorca y otro en Eivissa. «Lo más difícil es encontrar un sitio donde practicar. Hay municipios, como Sóller, que cuentan con un lugar habilitado», explica. La federación está en conversaciones con el IME para establecer un campo de tiro en Palma.