El escritor y comunicador en una foto reciente tomada por su marido en Málaga. Izaguirre explica en la entrevista que «Mallorca me sirve de espejo porque es el mejor lugar del mundo donde mirarse»,

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Boris Izaguirre, quizás uno de los personajes más queridos y conocidos de la televisión, es también un escritor de éxito apoyado por masas de lectores que le siguen, en muchas ocasiones con pasión ciega. Boris es mucho más que un presentador que escribe, o un escritor que trabaja en la televisión. Comenzó guionizando telenovelas en su país natal, Venezuela, llegó a España, se enamoró para siempre y comenzó una carrera, no exenta de obstáculos que nos relata en esta entrevista concedida a Ultima Hora días antes de que le veamos en el Claustre de Sant Domingo en una charla organizada por el Club Pollença en la que participarán también Miguel Ángel Villena y su editora, Raquel Gisbert. Será el 5 de agosto.

¿Qué viene a hacer a Pollença?
– Me encantará estar con Raquel Gisbert, una genio, una de las editoras más importantes. En mis dos ultimas novelas con Planeta, en ‘Un jardín al norte’ y ‘Tiempo de Tormentas’, hemos trabajado mucho juntos. Raquel es un hueso duro de roer y creo que en la conferencia vamos a hablar mucho de la muy peculiar relación entre el editor y el autor. Durante mucho tiempo esta relación se convirtió en inexistente pero un editor como Raquel Gisbert se da muy pocas veces, normalmente no se la tiene tan a mano.

¿Cuál es la función real de un editor?
– Es una especie de vigilante que asumes que está enteramente para ti sabiendo que en realidad no es verdad, porque hay otros autores que también están a su cuidado. Entiendes que entras a formar parte de un club muy selecto en el que tienes la confianza del editor. Pero luego las novelas, cuando las escribes, crean situaciones inesperadas en las que no sabes nunca como va a ser y es entonces cuando te haces más dependiente de tu editor, que hace todo lo posible para que no seas tan dependiente. Ese tira y afloja hace relaciones muy románticas y en algunos casos muy traumáticas. Para mí, Raquel fue esencialísima en que yo tomara la decisión de hacer ‘Un jardín al norte’, ella tuvo la idea de que pensara en la espía Rosalin Fox. Esta novela que me ha hecho más escritor. Se lo debo.

Hacerse más escritor… ¿Se considera un artesano de la escritura?
– Escribir es muy artesano, mucho se hace con las manos, es casi como hacer una silla o curtir un cuero. Escribir es un oficio y publicar lo hace todavía más oficio. Mire, el primer artículo que publique con 16 años lo hice teniendo muy claro que no era ni para mí ni para un jurado académico, lo hacía para un lector que yo imaginaba que existía. Y en efecto, ese lector existe. Yo soy un comunicador y aunque no estudié comunicación social en la Universidad porque no pude por muchas razones, yo comunico siempre. Mis novelas están basadas en hechos reales sobre los que construyo una ficción. Escribo de esa forma porque creo mucho en el periodismo y porque creo que a mi lector le interesa esa historia vista por mí.

Tiene un estilo muy Boris Izaguirre…
– Creo que ha sido escribir de lo que escribo y como lo hago lo que me ha dado una mirada sobre el mundo, que tenga una visión particular. El resto ha sido azar, hay mucho azar y mucho empeño en mi historia personal. De repente te das cuenta de que sabes hacer algo y sigues perfeccionándolo, por eso yo pienso que soy una persona con mucho oficio.

Ahora está presentando en Televisión Española ‘Lazos de Sangre’...
– Otra casualidad. Me lo ofreció Toñi Moreno y me lancé de cabeza. Me parece un programa precioso. El caso es que he crecido mucho en la televisión, pero también es cierto que la televisión ha hecho mucho por mi porque me ha enderezado, me ha encumbrado y también me ha hundido, y me ha vuelto a recuperar. Esa si es una gran historia.

¿Le ha hundido, por qué motivo?
– Porque en un momento determino colaboré, y yo también colaboré muchísimo en creerme demasiado importante, que nunca es una buena idea. En un momento determinado me quedé colgado, en una inercia terrible y de repente la misma televisión, en este caso Telemundo, me tendió un brazo. Apenas me senté en al oficina de los ejecutivos de la cadena en Miami, me dijeron lo que necesitaba oír.

¿A qué se referían?
– A que en España podía ser mucho Boris Izaguirre pero que en Estados Unidos no era nadie y tenía que empezar de cero. Fue importante recibir esta bofetada porque si no estoy seguro de que ahora no estaríamos hablando. Llegué con una mochila muy cargada y me la tuve que quitar toda de golpe, y en ese sentido mi experiencia ha sido muy importante. De otra manera, sin Telemundo, no habría podido salir de mi propio circulo vicioso que era el verdadero problema.

Ya que hablamos del círculo viciosos de la televisión. ¿Qué opina de que la mujer de Antonio David Flores, Olga Moreno, haya ganado ‘Supervivientes’?
– Creo que eso hace que se extienda todavía más esa parte del culebrón, y le viene muy bien a la cadena. Yo esperaría a que eso no contribuya a desdibujar la enorme importancia de las declaraciones de Rocío Carrasco.

Usted ha trabajado con los dos, con Antonio David y con Rocío, ¿como ha vivido esas revelaciones tan dolorosas?
– A quien conozco mucho menos es a Olga Moreno. Creo que Rocío ha sido muy valiente y que su documental evidentemente ha demostrado que no tenemos las soluciones efectivas para detener la violencia machista. Fue una gran bofetada para todos los que nos dedicamos a esta profesión.

¿España es machista?
– Lo es, machista y homófoba, nos dejamos cegar por personas a las que no les interesa que lo veamos. Y esto no puede ser así. Nuestra obligación es señalar, en este caso absolutamente y decir alto y claro, que la mala educación machista provoca violencia. Y la homofobia también, y ambas provocan dolor y muerte, familias destrozadas injustamente por la violencia machista y la homofobia. No esté superado el problema por más que nos quieran hacer creer que sí. Nunca estará superado mientras insistan en quitarle importancia.

Usted ha pasado las vacaciones en Pollença en muchas ocasiones…
– Sí, en Formentor sobre todo, y tengo muchos y buenos recuerdos. Cada año voy a las tres Islas pero Mallorca es muy especial para mí, es un lugar donde me siento super a gusto. Me encanta porque es la más cosmopolita, la más urbana y la más bella precisamente por eso. Mallorca es muy yo. Agradezco muchísimo que Mallorca me sirva de espejo porque es el mejor lugar del mundo donde mirarse. Este año me toca trabajar en ‘Lazos de Sangre’, no tengo vacaciones, y de repente me invitan a Pollença. Ir al lugar donde me gusta zambullirme en el mar de Formentor y nadar cada vez más hacia el mar abierto, hasta quedarme ahí , asustado con la inmensidad del mar frente a mí. Ese hecho de nadar de esa forma y en ese mar para mi siempre ha sido un privilegio. A mi marido Rubén también le entusiasma, así que iremos juntos.