Por grupos, los escolares tuvieron la opotunidad de recoger frutos de la finca y también aprendieron a sembrar calabazas. | P. Pellicer

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Alumnos de 5º de Primaria del CEIP Vialfàs, de sa Pobla, vivieron una jornada lectiva muy especial con su visita a la finca Can Delomo, ubicada en Algaida. Se trata una iniciativa que ha recuperado recientemente la Direcció General de Polítiques per a la Sobirania Alimentària, perteneciente a la Conselleria d’Agricultura, Pesca i Alimentació, donde el objetivo es que los escolares tengan un mayor conocimiento ‘in situ’ del sector primario, tan importante en la economía de las Islas.

Esta actividad había quedado en suspenso por las restricciones motivadas por la pandemia y ahora se ha retomado en Mallorca.

Pere Ferragut ‘Minona’, que se encarga de la explotación de la finca ecológica, fue el encargado de dar las explicaciones y de dirigir las actividades.

Consejos

Los alumnos se dividieron en dos grupos ‘burbuja’ y mientras los integrantes de uno cortaban diversos envases de plástico que servían de maceteros donde colocaban tierra y semillas de hortalizas como rúcula, espinaca, remolacha o lechuga, el otro pisaba los terrenos donde ‘Minona’ les explicaba diversos aspectos relacionados con el cultivo ecológico, como los abonos naturales utilizados y la importancia de dejar descansar la tierra. Ferragut también respondía a los alumnos, muy interesados en aspectos como el sistema de riego, las diferencias entre los dos tipos de calabacines, unos más oscuros y otros verde claro; o cómo alternar con cultivos diferentes para que la tierra no se resienta tanto.

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Los alumnos aportaron diversos envases de plástico que reutilizaron como maceteros, donde plantaron diferentes frutas y hortalizas. Con los cuidados que deben aplicar en cuanto a sol y riego, en unas pocas semanas podrán ver cómo la tierra comienza a dar sus frutos.

La jornada tuvo un punto competitivo, ya que los alumnos plantaron calabazas en la misma parcela donde unas semanas antes sus compañeros del colegio público sa Graduada, también de sa Pobla, habían plantado este producto considerado fruta y que tan asociado está al mal estudiante.

Uno de los aspectos que más sorprendió a los estudiantes fue comprobar cómo lo que parece un plástico que se coloca en el suelo sembrado y que tendría poco que ver con la agricultura ecológica, en realidad es almidón de patata que, además de contener un poco de abono, a las pocas semanas se desintegra y no deja ningún residuo. Su función es evitar que crezcan otras plantas que no interesan y que podrían robar los nutrientes de la tierra y como consecuencia que las especies plantadas reciban menos alimentación.