El pastelero Rafel Solivellas, en plena faena elaborando las tradicionales ‘eses’. | Amalia Estabén

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Los meses de primavera, concretamente mayo y junio, suelen ser pródigos en la celebración de las primeras comuniones. En Búger, el pastelero Rafel Solivellas, que este año cumple once años en su pastelería Can Rafel, mantiene la antigua tradición de elaborar un pastel denominado ‘s’ese’ (la S), muy vinculado a esta celebración eucarística en Mallorca y que en la actualidad sólo pervive en algunos pueblos.

Desde que abrió su pastelería, Rafel Solivellas se propuso recuperar distintos dulces típicos de Mallorca, y lo ha conseguido, pues en estos años de andadura no han faltado el tortell dels Reis, la jaia Corema, rollos de Pascua, greixoneres dels reis, etc.

Rafel Explica que «los meses de mayo y junio son propios de las primeras comuniones y por ello elaboro las típicas eses, que son dulces que recibían y reciben los niños justo cuando acaban de comulgar, que hace varios lustros devoraban con fruición, debido a que acudían a misa en ayunas».

La tradición de elaborar ‘s’ese’ solo se conserva en algunos pueblos.

El origen

«Pueblos como sa Pobla o Inca –explica el pastelero–, todavía mantienen esta tradición. El origen de las eses se encuentra en la cocina de las casas señoriales. De aquí viene la S, de señorial. Más adelante se fue popularizando y se entregó la ese para celebrar un sacramento».

En ese sentido añade que «en Búger me han ido encargando eses para distintos municipios, solicitadas por gentes que mantienen esta tradición mallorquina. Se elabora a base de pasta de ensaimada, que al ser de textura hojaldrada, se puede mantener firme».

Imagen del pasado: entrega de ‘eses’
en una comunión.