Imagen de la falangista durante la manifestación del pasado 1 de marzo.

María Garau, 28 años, de Llucmajor, con pareja de hecho, expeluquera y estudiante de Ciencias Políticas a distancia, es, desde hace tres meses, falangista española y de la JONS.
La expeluquera y estilista –oficio que ha dejado por los estudios– fue antes simpatizante de Vox, partido del que renegó por considerarlo como otro de derechas y al que calificó de «oportunista».

A María la conocimos el pasado 1 de marzo, en la manifestación de La Resistencia Balear. Ese día lucía sus mejores galas, traje de chaqueta con minifalda, camisa azul mahón con el yugo y las flechas bordado en su parte izquierda –también llevaba un pin en la solapa–, y con varios tatuajes en piernas y brazo.

Por qué llevan la bandera

A nada que echó a andar la manifestación, María, brazo extendido, mano extendida, se hizo notar… Cosa que por otra parte era de lo que se trataba. «Si hemos ido a esa manifestación es porque compartimos las reivindicaciones a favor de hosteleros y comerciantes afectados por el cierre dictado por el Govern y no porque nos invitaran los organizadores». Por otra parte, desea aclarar que «si llevamos nuestra bandera es porque es más legítima que la de los partidos condenados por corrupción y que la del partido con dirigentes condenados por organizar una banda terrorista, el GAL, y que ahora gobiernan con el apoyo de los herederos de ETA. Y, desde luego, mucho más legítima que la de los partidos que ahora pretenden romper la unidad nacional española».

Su carrera en la Falange es vertiginosa. Se apuntó al partido hace tres meses y ya es jefa local de Llucmajor, su pueblo. «La gente que me conoce, me apoya. Que yo sepa, no creo que nadie me critique. Vamos, hasta la fecha no he tenido ninguna reacción en contra y eso que saben que existo y que conocen cómo pienso».

Apoyamos la inmigración legal

María no considera a la Falange ni facha ni de extrema derecha. «Calificarnos así es insultarnos y desconocer la historia. José Antonio Primo de Rivera defendía al pueblo, a los trabajadores por igual… Además, somos católicos, por tanto, ni somos racistas, ni vamos en contra de la inmigración. Todo lo contrario, el inmigrante que venga con papeles, dispuesto a trabajar, será bienvenido por nuestra parte. Tendrá todo nuestro apoyo».
Si sois católicos –le decimos–, y tú vives con una persona con la que no te has casado, eres una pecadora, pues el católico, según su credo, no puede vivir en concubinato.
«Ni soy pecadora, ni me considero como tal. Los tiempos han cambiado. La Iglesia quiere que no vivamos en pecado, por eso ha cambiado. Ahora, vivir en pareja, mujer y hombre, ya no es pecado».

«Escuchamos a la gente»

María Garau asegura no solo conocer al camarada Juan Bonet Colomar, sino que –dice– «me da ánimos». Respecto a cuántos militantes son: «Seremos unos 500 en toda Mallorca. Y donde más estamos representados es en Palma, Llucmajor y Algaida. Nuestro jefe provincial es Juan Roca, que vive en Palma. Es trabajador y al mismo tiempo político. Porque hacer política es ser político –matiza– y él, frente a la Falange, partido legal como cualquier otro que esté legalizado, está haciendo política aunque no tengamos todavía representación en ayuntamientos, el Consell y el Govern. Pero todo se andará.»
«De momento –afirma–, estamos haciendo nuestro trabajo en vista a las próximas elecciones. En Llucmajor, por ejemplo, estamos escuchando a la gente que vive en el pueblo cuando nos habla de las necesidades más grandes que tienen, así como las mejoras que se tendrían que conseguir en bien de todos. Y esto lo hacemos desde hace meses, pues queremos estar bien informados para cuando lleguen las elecciones».

Ni que decir tiene que María Garau, en nombre de su partido, le pide al Govern de Francina Armengol que dimita. «Si ella ama a su pueblo y ve que este está pasando hambre y no encuentra solución para impedirlo, me refiero a solución en negocios de hostelería, restauración, etc, que es de lo que vivimos, lo que deben de hacer es marcharse y dejar que otros, con otras ideas, y mejor preparados, ocupen sus puestos. Naturalmente, entre esos otros está la Falange. Nos estamos preparando para ello. ¿Cómo? Ya lo he dicho: informándonos a través de los ciudadanos, hablando con ellos de cómo está la situación... Porque el Gobierno actual, que dice lo que a la mayoría le gusta escuchar, pero que luego hace lo que le viene en gana, está viviendo de algunas televisiones y de los lobbies, a los que favorece a cambio de que luego lo apoyen con sus votos en las próximas elecciones. Porque su objetivo es gobernar, cuantos más años, mejor».

«No somos extrema derecha»

A María tampoco le gusta que califiquen a la Falange como extrema derecha. «No somos eso, ni extrema izquierda, ni centro, ni nada. Somos falangistas. Ideológicamente estamos al lado del pueblo con la intención de ayudarlo y evitar que lo pase mal. Que es como lo está pasando ahora».

Confiesa que los falangistas se sienten mallorquines, «que no catalanes», por lo tanto son partidarios de que en las escuelas se enseñe en español, «que es el idioma del país al que pertenecemos», y en mallorquín, «y que se estudie la verdadera historia de España».

Respecto a la exhumación de los restos de Francisco Franco, «pues qué quiere que le diga, pero no me ha parecido correcto que lo hayan sacado del Valle de los Caídos. ¿Qué han ganado con ello? ¿Ha mejorado la situación del país? Lo de sacar a Franco de su tumba no ha sido más que una cortina de humo para ocultar otras cosas, puede que más graves, pero que no interesa que se sepan».

Juan Carlos I y Felipe VI

María confiesa que su pareja se mantiene al margen de la política, «pero me apoya permitiendo que me dedique a ella… Y, pues que llegadas las elecciones, mi marido me votará a mi».

En verano suele bañarse en bikini y para el baño prefiere más la piscina que la playa. Y en cuanto a la minifalda, «suelo alternarla con otro tipo de faldas y pantalones. Pero reconozco que me gusta, sobre todo por lo cómoda que es…». María no sabe si el día 8 irá a la manifestación feminista, «entre otras cosas porque no sé si la permitirán. Pero si fuera, lo haría como mujer, no bajo ninguna ideología. Además, ¿a qué viene ese día? La mujer no necesita de manifestaciones para ser respetada como tal».

Por último, le proponemos dos cosas más: que nos hable del rey emérito y de su hijo, Felipe VI. «Don Juan Carlos fue un gran rey, no hay duda, que además, hizo muchas cosas por Mallorca, promocionándola en todo el mundo. Ahora se habla de negocios ilegales que dice que ha hecho… Bien, si es así, dejemos que la Justicia dicte sentencia. Mientras tanto, no tenemos ningún derecho a juzgarlo y a sentenciarlo. Y en lo que respecta a su hijo, el rey Felipe… Bueno, viendo los sucesos que ocurren a diario en Barcelona, en Madrid y en otras comunidades autónomas y viendo que la policía no puede con ellos… Es más, viendo cómo los manifestantes van a por la policía, el Rey debería de sacar en esos sitios conflictivos al Ejército a la calle, para que, a través de solo su presencia, restableciera el orden».