El regreso del Colmado Colom

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Palma colmado colom  foto Miquel A Cañellas

Palma colmado colom foto Miquel A Cañellas

MIQUEL A CANELLAS
Palma colmado colom  foto Miquel A CañellasColmado Colom

En 1881, Colmado Colom, en la calle Santo Domingo, abría sus puertas, convirtiéndose en el pionero de la gastronomía gourmet de Palma. La semana que viene vuelve a abrir sus puertas renovado, reinventado y otra vez en manos de la familia fundadora. La cuarta generación de esta saga, Natalia Vaquer (su tercer apellido es Colom), regresa a los orígenes ofreciendo manjares con estilo vintage, recordando a sus abuelos y bisabuelos, y bajo el concepto de colmado mediterráneo.

Vaquer toma las riendas de este legado familiar tras el paso de Josefina García y su hija Elena, que desde los 90 hasta el año pasado regentaron este establecimiento emblemático de Palma.

Palma colmado colom foto Miquel A Cañellas

Estrella michelin

Sandwiches, bocadillos, llonguets, pan de pita y ensalada son los ejes vertebrales de una oferta basada en la gastronomía mediterránea oriental. Y al frente está el chef Claudio Lemos, en cuyo currículum hay multitud de estrellas michelin y que ha trabajado con Martín Berasategui, Michel Bras o Pierre Gagnaire. Tras pasar por reputados restaurantes y hoteles de todo el mundo y Mallorca, también prepara la reapertura de Can Frasquet, a pocos metros de Colmado Colom, que cambia el logo tradicional del pájaro por una imagen vintage con el añadido Food & Go’.

«Será una cocina para el cliente local y todos los bolsillos. Será urbana, sana, para llevar o comer al momento y donde el cliente elige los ingredientes. El protagonista es el producto local, de kilómetro cero, y recuperamos ese sabor de Mallorca olvidado hace siglos como es la cocina sefardí», dice Lemos, uruguayo, judío y reconocido como el único chef de cocina kosher de la Isla.

Lemos bebe de los recetarios de Mallorca, Italia, Grecia o Turquía a la hora de diseñar la carta de Colmado Colom y además, aprovechará lo productos del establecimiento para elaborar a la demanda de cliente: «Aprovechando la tradición de la latería del Pais Vasco, podríamos hacer al momento un pita relleno con unas sardinas de lata, pero también de cordero con naranja, miel o cúrcuma, o con albóndigas de pato y manzana. También proponemos un taboulé con lima rallada y mango en tempura».

El renacimiento del Colmado Colom recuerda a sus fundadores. «Mi bisabuelo Matías Colom fundó este establecimiento que llevaba su mujer, María Cañellas. Mi abuelo Pedro Vaquer se inspiró en las tiendas delicatessen de París y fue regentado por las hermanas Carmen y Magdalena Colom», cuenta Natalia Vaquer. En los años 60, 70 y 80, Colmado Colom servía productos gourmet a los hoteles y restaurantes de lujo, además de cestas de Navidad. Ahora, Vaquer recoge el testigo y sigue la senda de las mujeres de su familia. «No quería que se perdiera este legado», dice la empresaria, que tiene tres hijas y donde podría germinar la quinta generación de este negocio.

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Dolores
Hace 9 meses

Q bé 😊👏🏻👏🏻👏🏻

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Ca ´n´amunt .
Hace 9 meses

Lo clásico tendría que permanecer siempre clásico , más a día de hoy ,que todo lo típico y auténtico va desapareciendo , una lástima , tanto diseño y tanta decoración que al fín al cabo te deja un sin sabor a primera vista !!!

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Mallorquina
Hace 9 meses

Lemos es un chef creativo de renombre, pero la cocina mallorquina nunca ha olvidado las recetas de Sefarad porque están integradas en nuestra tradición. Son parte de nuestra historia: Muchas recetas clásicas mallorquinas tienen éste origen. Aunque desde luego no son Kosher: se adaptaron a la cocina cristiana al introducir el cerdo. No hace falta ir a Italia o Turquía para encontrarlas: basta con ahondar en nuestras raíces. Son pura cocina mediterránea. Por cierto: los vinos en botella jamás hay que almacenarlos en vertical, como aparecen en la foto.

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Innovando
Hace 9 meses

Antes era un local con alma. Daba sensación de buen servicio y proximidad, ofreciendo buenos guisos para llevar. El centro está lleno de oficinas y despachos que compraban ahí sus comidas preparadas. Ahora parece una sala de asepsia total (lo cual no es malo en tiempos del Covid), pero el problema es que es fría y nada acogedora. No invita por falta de calidez. Y esa decoración tan fúnebre no parece augurar nada bueno: Que manía con el color negro! algo que hace años se ha abandonado en todo el mundo. Se confunde elegancia con frialdad. Le pondría un color cálido y atrayente. La desaparición del logo tradicional (de excelente y llamativo diseño clàsico ) le resta esa tradición que pretenden recuperar. Les deseo lo mejor, pero creo han errado el primer tiro.

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Inquera
Hace 9 meses

Enhorabona i feina per molts d anys

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