El propietario de la Bodega de Marcos y sus exitosas ensaimadas. | J.S.

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«¿No os vais a llevar una ensaimada?». Lo pregunta un parroquiano de la Bodega de Marcos en Leganés. «Hay de crema, cacao, lisa y cabello de ángel a solo cinco euros», añade.

«Mira», dice Marcos Fuentes León –natural de Peraleda de San Román (Cáceres)–, el propietario de este bar con solera en San Nicasio, un barrio popular de Leganés: «Por carambola me han traído 25 ensaimadas y en un día he vendido diez. El comercial me dice que como mínimo hay que encargar veinte, y que en Madrid no da abasto».

«Las ensaimadas iban a ir a una tienda del centro de Madrid, pero no sé por qué motivo no las han querido; el comercial me ha llamado y yo le he dicho que sí, que las quería», señala Marcos, una institución en el barrio, que desde hace cinco décadas dirige una bodega en la galería comercial de San Nicasio, en Leganés.

«He probado la de crema y está muy buena. No puedes dejar de comerla. Además, aquí la vendemos a cinco euros cuando en Madrid está a nueve y en el aeropuerto a quince», apunta.

«El comercial me ha dicho que le piden muchas ensaimadas de este tipo, de 250 gramos, y que la pastelería de Palma le dice que no da abasto», añade. Quien las fabrica es el conocido Horno Santo Cristo. «Las seguiré pidiendo ante el éxito cosechado», explica el hostelero leganense.