Pere Caminals, el relojero de Cort, junto a En Figuera. | Pere Bota

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Un día más En Figuera dará las doce campanadas de medianoche, pero estas son especiales al ser las que dan paso al 2016, un momento del que serán testigos miles de ciudadanos que se citarán en la Plaça de Cort.

Por ello, debe estar afinado y a punto. Para ello, Pere Caminals, que lleva como relojero de En Figuera desde 2005 lo revisa una vez cada semana, «y en el último mes, dos o tres veces. Y este jueves lo revisaré por la mañana y de nuevo a las nueve de la noche para dejarlo a punto. Así que estén tranquilos».

En Figuera, que tiene 152 años de vida, salvo pequeñas variaciones de no más de un minuto, que siempre se rectifican, y unas pocas averías, siempre ha gozado de buena salud, «aunque no estaría de más revisarlo a fondo el próximo año; sobre todo, por la edad que tiene y porque a causa de ella ya tiene algunas piezas desgastadas, como ciertos ejes, que precisan ser pivoteados. Igualmente, es necesario que le hagamos una limpieza profunda y lo engrasemos de nuevo con aceites, lo cual es básico para su buen funcionamiento».