Imagen promocional del producto. | pips woman

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Juan Carlos Cortés, publicista y emprendedor bejarano de 54 años, es el inventor de Pips woman. Estudió administración de empresas y durante los años que estuvo trabajando en este campo se cruzó con la publicidad. En el año 2007 decidió montar su propia agencia, Via Plata Estudio.

De carácter higiénico y comercializado bajo la marca registrada Pips woman, el producto consiste en un cono de cartulina impermeable, plegable y desechable, que se adaptada anatómicamente al cuerpo femenino para que la mujer pueda orinar de pie.

La idea es que «la mujer lo pueda llevar hasta en el bolsillo de un pantalón», y lo «utilice en caso de necesidad», según cuenta Juan Carlos Cortés.

Proyecto

Desde Via Plata Estudio buscaban un producto de merchandising que «llamara la atención», y diera la sensación «de seguridad» usando como ejemplo «a la mujer en un baño sucio» dentro de la campaña que estaban desarrollando para una aseguradora que tenían como cliente, recuerda Cortés.

«El cliente quería algo que fuera diferente a lo que había en el mercado y se nos ocurrió viendo en internet y en catálogos que no había nada que sirviera para facilitarle la función de hacer pipí a las mujeres en caso de necesidad», asegura.

Al no encontrar nada que diese respuesta a su idea, hicieron el trabajo de diseño, aunque «aquello no se llevó a la práctica, y conociendo ahora el proceso de fabricación del producto, hubiera sido inviable», advierte.

Tras unos cuatro años de aquello, Cortés «estaba haciendo limpieza en el ordenador» y se encontró con los bocetos, «en un momento que tenía tiempo para dedicarle» y decidió que retomaba «la idea no como agencia, sino de forma particular», en tanto que «al pasar los años la idea me pareció interesante».

Una de las dificultades con las que se encontró fue en «no solo buscar el cono para que las mujeres pudieran hacer pipí, sino en la forma de plegarlo para que ocupara menos». Y es que el cono, de naturaleza impermeable, «tiene una medida de unos 18 centímetros de largo».

«Ahora está plegado en tres partes», añade. Y no se olvida de traer a colación un último detalle: «el producto también se comercializa con una toallita, para así dar todo el servicio completo».