La industria es una de las actividades que más contaminan.

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EFE-PARÍS
El calentamiento climático de la Tierra es irreversible debido a las emisiones de gases de efecto invernadero en la era industrial, y en función de la acción humana la subida se situará este siglo entre 1,8 y 4 grados, aunque no se puede descartar otra horquilla más amplia de 1,1 a 6,4 grados. Estas son algunas de las principales conclusiones del Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), que ayer presentó su cuarto informe sobre las bases científicas de ese calentamiento que considera «inequívoco». El informe de Naciones Unidas fue realizado por más de 3.000 expertos internacionales.

De entrada, el efecto acumulado de la contaminación acarreará un alza de la temperatura de 0,2 grados por década en los dos próximos decenios y luego la subida será de 0,1 grado suplementario cada diez años. En el mejor de los casos, y a condición de que hubiera un cambio rápido en las estructuras económicas para hacerlas sostenibles, el incremento sería de 1,1 grados en el horizonte de 2100 respecto a las temperaturas constatadas en el período 1980-2000, por debajo del umbral de dos grados a partir del cual los científicos consideran que las consecuencias serían incontrolables.

«Ahora tenemos una mayor certidumbre de lo que está ocurriendo» que en el precedente estudio en 2001 y hay una probabilidad del 90% de que el aumento de la temperatura de la Tierra se deba a la concentración de gases de efecto invernadero por el uso por el hombre de combustibles fósiles, señaló la co-presidenta del informe, Susan Solomon. Aunque se mantuvieran las emisiones al nivel actual, «con muy alta certidumbre» el calentamiento en el siglo XXI será superior al constatado en el siglo XX, alertó Solomon.

Pero si la población y la economía continúan creciendo rápidamente y se mantiene el uso intensivo de las energías fósiles, la subida podría llegar a 6,4 grados. Sea cual sea el escenario que finalmente se materialice, habrá consecuencias directas, como una disminución de las nevadas y del volumen de los casquetes polares, hasta el punto de que el hielo del Polo Norte podría derretirse completamente en verano hacia 2100.

Eso supondría, entre otras cosas, una elevación del nivel del mar entre 18 y 59 centímetros. Los fenómenos climáticos extremos, como las olas de calor o las trombas de agua, seguirán siendo más frecuentes y en los ciclones tropicales la velocidad del viento y las precipitaciones serán más intensas.