Los ganaderos del Reino Unido se encuentran en pie de guerra.

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EUROPA PRESS - BRUSELAS Mientras, en Reino Unido, los ganaderos se encuentran en pie de guerra después de que el Gobierno anunciara la incineración de miles de animales sanos para tratar de contener la expansión de la fiebre aftosa. Fuentes diplomáticas apuntaron que los expertos de la UE consideran sorprendente la gran dispersión que alcanzó la enfermedad en Reino Unido durante los primeros días, ya que el primer caso se registró en el sur de la isla, y los siguientes aparecieron rápidamente en el norte.

Sin embargo, no hay pruebas contundentes para afirmar que los productores ocultaran información, ya que los primeros síntomas «visuales» pueden confundirse con otras enfermedades. Los especialistas consideran como vía de contagio más probable la celebración de un mercado. Asimismo, señalaron que entre los expertos se percibe que Francia no ha dado el tratamiento más adecuado a la enfermedad. Según fuentes veterinarias, este país registró un primer caso positivo en un animal que había entrado en Francia el 2 de febrero, 18 días antes de que Reino Unido comunicase el primer brote.

Por otro lado, la portavoz del comisario europeo de Salud y Protección del Consumidor, David Byrne, confirmó que los Estados miembros no están obligados a comunicar a la Comisión los casos seropositivos, porque es posible que los animales calificados así no sufran la enfermedad. En este sentido, precisó que un caso positivo es aquel en el que se encuentran antígenos. Sin embargo, la portavoz no compartió estas sospechas. «No he oído que haya dudas en este sentido. Quien quiera dudar, puede hacerlo, pero creo que no merece la pena especular», afirmó. Fuentes comunitarias señalaron que «siempre hay sospechas, en toda la UE, de que puedan surgir casos».