La finca, que se ubica en ambos municipios, se compra con el objetivo principal de frenar su degradación. | Lola Olmo

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Tras cinco años y tres intentos, los ayuntamientos de Escorca y Selva han conseguido la financiación para comprar la finca de es Guix, que se ubica en ambos municipios, con el objetivo principal de frenar su degradación. Hace años que el terreno, que suma unas 122 hectáreas, está totalmente abandonado, debido a que la empresa propietaria está en concurso de acreedores. Por este mismo motivo, en 2019 ya presentaron esta idea en la convocatoria de proyectos subvencionables con el impuesto turístico, pero la iniciativa no prosperó. Tres años más tarde, en 2022, ambos ayuntamientos instaron de forma conjunta al Govern a sufragar la adquisición de la finca, aunque tampoco se les concedió la subvención.

Finalmente, la Direcció General de Turisme ha escogido ahora el proyecto, que será financiado con los fondos europeos Next Generation. Así, Escorca recibirá 585.600,31 euros, mientras que Selva recibirá 664.346,98 euros, que alcanzarán para pagar el total de la finca que asciende a 1.249.947, 29 euros.
Recuperación

Uno de los objetivos principales al que apuntan ambos alcaldes es la recuperación de una de las rutas senderistas más conocidas y transitadas de Mallorca, el Camí Vell de Lluc, que atraviesa distintas fincas desde la Comuna de Caimari hasta su llegada al Santuario. «El tramo del Camí Vell de Lluc que pasa por dentro de es Guix tiene los bancales derruidos en muchos puntos, hay mucha maleza y eso, a parte de ser peligroso, también da mucha mala imagen», explica el alcalde de Escorca, Antoni Solivellas. En esa misma línea, Solivellas asegura que ahora la zona «es un polvorín, ya que con tantos años sin gestión forestal y tras el paso de la borrasca Juliette del año pasado, el riesgo de incendio es muy elevado», añadió. Cabe recordar que esta finca linda con la comuna de Caimari, con la fincas de ses Figueroles, son Amer, Menut y Binifaldó, todas de gestión pública. Además, también se prevé la creación de un plan de uso y gestión que regulará, entre otras actividades, la caza.

El alcalde de Selva, Joan Rotger, asegura que otra de las tareas prioritarias será la de la recuperación de los elementos etnológicos de la finca como la reconstrucción de los bancales y de las acequias. A largo plazo, Rotger contempla habilitar un centro de interpretación de la Serra de Tramuntana «para que la finca tenga también actividad sociocultural», sentenció.