Richard Thompson en el patio del Ajuntament de Sant Joan. | Redacción Part Forana

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Richard Thompson es desde el pasado sábado el primer británico que se convierte en alcalde en Mallorca. Nacido en Sussex, de 52 años, lleva más de diez viviendo en la localidad del Pla y se considera un santjoaner más.

¿Cómo se siente al ser el primer británico que ocupa una Alcaldía en Mallorca?
—La verdad que me considero un vecino más del municipio, un santjoaner más, por lo que para mi, este hecho no es muy relevante. Aunque entiendo que es un tema curioso e incluso medios ingleses como The Guardian o The Times se han interesado por mi y la situación.

Entonces, ¿le ha sorprendido el revuelo?
—Pensaba que podía pasar, pero no imaginaba que tanto. De todas maneras, mi esposa trabaja en el mundo de la comunicación y ya me avisó...

Tiene una vertiente positiva...
—Sí, por supuesto. Este hecho curioso ha permitido colocar a Sant Joan en el mapa. Antes de empezar la campaña muchas personas desconocían donde estaba el municipio, y ahora muchos se interesan por él. Esto es positivo y estoy contento que mi persona haya sido lo que lo ha permitido.

¿Qué tiene Sant Joan para mostrar?
—Sant Joan es un municipio muy rico. Tenemos es Calderers, Consolació o el museu de la Paraula. Tenemos siete demonios propios, ¡no todos los pueblos tienen siete! Nuestro lema en campaña fue «Orgull Sant Joaner», y eso es lo que estamos de nuestro municipio, orgullosos.

¿Cómo afronta esta nueva legislatura?
—Hace ocho años que tenemos gobierno de centro derecha. El Pi, de Francesc Mestre lo hizo bien, por eso estuvo en los pasados comicios a punto de la mayoría absoluta, pero ahora la gente pedía un cambio y es lo que queremos nosotros para el pueblo.

¿Por qué decidió dar un paso al frente?
—No me gustaba como se hacían las cosas y quería cambiarlas. Por eso hablé con mi número dos, Toni Bauzà, y juntos decidimos intentarlo. Un grupo de jóvenes del pueblo, cuando supieron lo que queríamos hacer se interesaron por el proyecto y decidieron unirse a él.

¿Hay mucha gente joven en su proyecto?
—Creo que es un grupo muy diverso y en el que se pueden sentir representadas todas la franjas de edad. Tenemos a gente de veinte años a una de 83. Lo que sí son todos es personas capaces, que han trabajado en asociaciones y en el tejido social del pueblo y ya han mostrado ya su valía allí.

¿Cuáles son los principales proyectos que se quieren poner en marcha en Sant Joan?
—Bueno, no podría destacar uno. Queremos trabajar en muchos campos y por eso voy a delegar cuando sea necesario para que todos los temas sean tratados.

¿Fue difícil el pacto que le llevó aquí?
—Bueno, en un pueblo de 2.000 habitantes nos conocemos todos. No negaré algunas discrepancias pero no fue complicado. Marcamos una hoja de ruta y la seguiremos.

¿Cómo será el Richard alcalde?
—Quiero escuchar a la gente y estoy abierto a que cualquiera que quiera ofrecer un consejo o ayudar tenga su lugar. Espero hacer un buen trabajo.