CAMPANES MARIA DE LA SALUT | C.AMORES

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Las campanas de Maria hace dos años que no suenan. Después de su digitalización, un fallo en las tareas de mantenimiento hizo que dejaran de tocar. Su arreglo cuesta cerca de 9.000 euros. «Las campanas son parte de nuestra historia, anuncian no solo la hora sino también si ha habido algún muerto, si hay una misa especial... Ahora la comunicación no llega», explica Bernat Ciutadà, vecino de la localidad.

Con el fin de recuperar ese sonido peculiar que define a los pueblos, los vecinos se han volcado en conseguir fondos para la recuperación y restauración de estos elementos. En este sentido, el Ajuntament hizo la donación de 1.000 euros al vicario de la iglesia, Guillem Feliu, recaudados a través de la venta de un libro de cocina del cual se vendieron 200 ejemplares el día de Sant Jordi. Otra de las actuaciones fue iniciativa de los voluntarios de la iglesia quienes organizaron el sorteo de una cesta con productos que los comercios locales regalaron para la causa. Y así, poco a poco, «ya queda muy poco para poder arreglar el sistema», confirma el vicario.

Historia

La iglesia de Maria de la Salut data de 1592, cuando es construyó un oratorio en la finca denominada Son Puig; parece ser que esta capilla se localizó en el actual edificio de la Rectoría. En 1740 la iglesia se erigió en vicaria in capite, sufragánea de la parroquia de Santa Margalida.

El campanario tiene forma de peonza, y todo indica a que fue gracias al sacerdote Gaspar Perelló i Carbonell, un mariando ordenado en Génova y que posiblemente, como explica el historiador local Tomeu Pastor «se inspiro en la arquitectura italiana. De hecho, en Venecia hay una basílica de Santa Maria Della Salute, con un campanario similar al de Maria, que por cierto, es único en Mallorca». Este campanario consta de dos campanas, una más grande y una más pequeña. La grande constaba de una inscripción con la fecha 1906, año de su fundición y lugar, Barcelona. Esta campana estaba dedicada a la Virgen de la Salud. La pequeña, por su parte, databa de 1840 y estaba dedicada a Santo José. Cuando a principios de los 90 se las llevaron a restaurar, ya no volvieron los mismas pues la inscripción que la hacía única había desaparecido.

Las campanas fueron una de las principales formas de comunicación. Tocaban de mort, repicaban las horas, tocaban misa o incluso había un tocar de foc. Nueve toques para anunciar la extrema unción de un hombre y seis si era mujer. Todo un lenguaje que hablaba a todo un pueblo y que detallaron a la perfección en la revista Fent Carrerany. Un pueblo que quiere volver a sentir repicar sus campanas lo más rápido posible.