Christian Roses y el alcalde de Calvià, Alfonso Rodríguez Badal. | Jaime Mora

Los hoteleros de Santa Ponça celebraron este martes su asamblea en un ambiente de moderado optimismo. La inflación que desde hace meses castiga a Europa y la prolongación de la guerra entre Ucrania y Rusia no se han traducido de momento en una disminución de las reservas hoteleras para la temporada 2023. Más bien al contrario. El presidente de la Asociación Hotelera, Christian Roses, señala que las reservas se han incrementado a estas alturas en un 10 % respecto a 2019, que sigue siendo el gran año de referencia para el sector turístico. Y ello, a pesar de que tras la pandemia son muchas las familias que planifican sus vacaciones con menos antelación, en ocasiones a unas pocas semanas vista.

Según Roses, la encuesta de satisfacción realizada durante el pasado año entre los clientes de la planta hotelera de Santa Ponça muestra un grado de satisfacción que rebasa el 95 %, lo cual provoca que sean «muchos» los que repiten experiencia, y que se convierten además en los mejores embajadores de este destino turístico. Al acto de este martes acudió buena parte del equipo de gobierno municipal, encabezado por el alcalde, Alfonso Rodríguez Badal, quien pudo exponer los planes del consistorio para los próximos meses, y escuchar a su vez las reivindicaciones de los hoteleros, que pasan por una mayor agilidad de la administración a la hora de tramitar permisos para realizar actividades.

El alcalde de Calvià, que se comprometió a dinamizar la zona en los ‘extremos’ de la temporada, explicó también a los hoteleros los detalles de un proyecto que quiere convertir el parque arqueológico del Puig de sa Morisca en un atractivo para residentes mallorquines y turistas que buscan algo más que el sol y playa.