Miquel Joan Company junto al gerente de Asaja, Joan Simonet, en Agronatura. | Francesca Marí

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Si bien todavía se pueden ver algunas cosechadoras trabajando de noche en determinados campos, la campaña de cereal ha llegado a su fin tras un año marcado por la guerra de Ucrania y los elevados costes de producción. Las cotizaciones en el mercado estatal estaban en julio con precios elevados, llegando incluso a unos incrementos del 60,21 % en el caso del trigo blando respecto al año anterior o un 87,9 % del trigo blando. Esta tendencia duró solo unas semanas, ya que a finales de julio y principios de agosto se registró una bajada considerable de los precios en el mercado internacional tras la salida del primer barco de cereales de Ucrania.

Esta situación global también ha repercutido en los productores de la Isla. Así lo confirman Miquel Joan Company y Joan Company, responsables de la empresa Agronatura con sede en Maria de la Salut y que concentran buena parte del cereal producido en Mallorca. Aseguran que este año se han pagado buenos precios, llegando a los 38-40 céntimos para las cebadas, el problema ha recaído en la baja producción que se ha registrado, sobre todo en las zonas más tierras menos productivas.

A ello, explica Miquel Joan, «debemos añadir los elevados costes de producción que se han más que doblado». Su hermano Joan lo reafirma con un ejemplo: «el coste del abono nitrogenado se ha incrementado en un 90 %», unos gastos que tiene que hacer frente el payés y que no se equiparan con la subida de precios que se han dado este año.

Agronatura se dedica no solo a la recolección propia de cereales y leguminosas, sino que también compra el cereal a otros agricultores.

Irregular

Los hermanos Company también aseguran que la campaña de cereal y leguminosas no ha sido regular en todos los terrenos. Las producciones de cebada han sido similares «pese a que nos esperábamos que fuera muy malo debido a como empezamos el año», señala Joan Miquel Company. Por contra, la recolección del trigo tardío ha sido muy mala e incluso en determinas zonas han tenido que segar sin recoger el fruto. Eso sí, los granos recogidos tienen un buen específico, aunque se hayan producido menos quilos.

«Podríamos calcular que ha habido entre un 24 y un 25 % menos de producción entre leguminosas y cereales», señala Joan Company. Los dos responsables de Agronatura reafirman que la incertidumbre planea ahora sobre la campaña próxima. Recalcan que si bien los precios han sido superiores ahora toca centrarse en el inicio de la próxima cosecha con unos precios de producción (fitosanitarios y gasoil) que están disparados y repercutirán en el bolsillo del productor.

El apunte

Más de 43.000 hectáreas de cereales

Según los últimos datos publicados por la Conselleria de Agricultura i Pesca, en Balears había en 2020 un total de 43.541 hectáreas de producción de cereales, de las cuales casi la mitad están dedicadas a la cebada. Ello supone la recolección de 48.939 toneladas. La producción de leguminosas en cambio es menor (favó, garbanzo y guisante) con 2.807 hectáreas.