Más de 3.000 jóvenes acudieron a las playas de Llucmajor y unos 25 tuvieron que ser atendidos. | Protección Civil

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Los erizos de mar son pequeños animales (equinodermos) cubiertos de púas, a priori, inofensivos. Pero, en la práctica, cuando unos 3.000 adolescentes de viaje de estudios llegan a las calas y los pisan descalzos surgen los problemas.

Los voluntarios de Protección Civil de Llucmajor tuvieron que atender a más de veinte chicos y chicas de entre 15 y 17 años por heridas de este tipo de erizo. El fin de semana, centenares de jóvenes se desplazaron a las calas de Sant Antoni y Son Verí, en Llucmajor, para pasar una jornada de sol y playa. A su llegada, no dudaron en caminar sobre las rocas y lanzarse al mar.

A los pocos minutos, los chicos ya hacían cola para ser atendidos. Los expertos recuerdan que tocar o pisar esas púas causa por lo general una herida dolorosa. Las espinas se rompen en la piel y causan dolor e inflamación cuando no se extraen. De hecho, puede producirse dolor muscular, además de erupciones. Al final, tras unas curas por parte de Protección Civil, a los estudiantes solo les preocupaba una cosa: «¿Nos pondremos bien para salir esta noche de marcha? ¿Me podré poner tacones?», concluían.