Imagen de la exhumación. | CAIB

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El Govern balear ha localizado los restos de dos víctimas en la exhumación del cementerio de Selva, que corresponderían, casi con total seguridad, a José Luis Santo Toribio del Castillo y Pedro Morro Payeras, las dos únicas personas que se tiene constancia de que fueran enterradas en la fosa común del cementerio de esta localidad mallorquina y cuya búsqueda motivó la intervención. Según ha informado Conselleria de Transición Energética, Sectores Productivos y Memoria Democrática este martes en una nota de prensa, la exhumación del cementerio de Selva ha permitido localizar los restos de dos víctimas mortales en la fosa común del recinto antiguo del cementerio, cuyas características y ubicación coinciden con las señaladas en el Mapa de Fosas de Mallorca y la documentación de la época, que aportaban información muy precisa sobre el sitio de inhumación de ambos cuerpos.

Se trataría, por tanto, y casi con total seguridad, de José Luis Santo Toribio del Castillo y Pedro Morro Payeras, las dos únicas víctimas de las que se tiene constancia de que fueran enterradas en este espacio y cuya búsqueda motivó la intervención del cementerio. Así lo ha anunciado esta mañana el vicepresidente del Govern y conseller de Transición Energética, Sectores Productivos y Memoria Democrática Juan Pedro Yllanes, en una rueda de prensa celebrada en el propio cementerio y en la que también han participado el alcalde de Selva, Joan Rotger; Maria Antonia Oliver, de la asociación Memoria de Mallorca; Almudena García-Rubio, antropóloga forense de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y Nicolau Escanillas, coordinador de los trabajos de exhumación.

«Todas las evidencias indican que los restos son los de José Luis Santo Toribio y Pedro Morro. Así lo señalan las características del hallazgo, su ubicación justo donde lo teníamos documentado, su posición y su vestimenta», ha explicado el vicepresidente Yllanes, quien también ha destacado la importancia de «seguir haciendo este trabajo: continuando abriendo fosas, identificando víctimas y devolviendo restos a sus familiares». El vicepresidente del Govern recordó además que, con las de esta jornada, son ya 220 las personas asesinadas en las Islas durante la Guerra Civil y el franquismo cuyos restos pudieron ser localizados. La intervención del cementerio de Selva se enmarca dentro del III Plan de Fosas de la Guerra Civil y el Franquismo (2021-2022) del Govern balear y será la última de estas características que se haya realizado dentro de actual Plan de Actuaciones.

Lo ha llevado a cabo la Sociedad de Ciencias Aranzadi y ha tenido una duración de cuatro días, durante los que se han realizado dos sondeos individualizados, de 2,70 por 1,10 metros en el primero de los casos, y de 2,20 por 1,40 metros el segundo, en los sectores concretos que describen el Mapa de Fosas de Mallorca y el Registro Civil de Selva como lugar de entierro de ambas víctimas, entre el pasillo central y la sepultura de Ca S'Hereu de Caimari. La localización de la fosa de José Luis Santo Toribio ha sido posible gracias a la información recogida en la causa judicial 342/1936, documentada por la Asociación Memoria de Mallorca y recogida por Arnau Matas para el Mapa de Fosas de Mallorca, así como en los documentos oficiales de la época y disponibles en el Archivo Municipal a los que se ha podido acceder gracias a la colaboración de Cristina Mir y Antonia Bibiloni.

Según esta causa, el cadáver de José Luis Santo Toribio fue hallado en la finca el Olivar de Son Ripoll la noche del 26 al 27 de agosto de 1936 con una herida por arma de fuego «con orificio de entrada en el mentón y de salida en la región occipital». Llevaba camiseta blanca, pantalones negros y cinturón de piel. Su cadáver fue identificado por Pilar Martínez Carrasco, de 27 años, procedente de Cuenca, que reconoció el cuerpo de su amigo por los tatuajes en el brazo izquierdo, una cruz en «memoria de su madre Natalia», una hoz y un martillo, y otros más pequeños. Tras practicársele la autopsia, fue inhumado en la fosa común del cementerio de Selva con las ropas que vestía. También fue Pilar quien aportó la cédula personal de José Luis de 1935. En ella figuraba que era natural de Sevilla, hijo de Joaquín y Natalia, y tenía 25 años. Asimismo, también ha sido clave la información sobre el lugar de entierro de Pedro Morro Payeras recogida en la entrada correspondiente del Registro Civil de Selva.

La Sociedad de Ciencias Aranzadi llevará a cabo en los próximos días, en un laboratorio instalado ex profeso en el propio cementerio de Selva, los análisis antropológicos que permitan confirmar los resultados. Sin embargo, y a la espera de estos análisis, la localización exacta de los restos en el sitio señalado, así como sus características, permiten deducir que se trata, casi con total seguridad, de las víctimas buscadas. Algunas de las evidencias, han explicado desde Aranzadi, que llevan a pensar en un resultado positivo son, respecto al sondeo uno, correspondiente a la fosa de José Luis Toribio del Castillo, que «el entierro tiene una orientación sudeste noreste, que es exactamente la contraria a la de los cinco entierros previos que han aparecido en el mismo sitio»; además, el cuerpo, localizado en una cota de 1,40 metros, según lo previsto, aparece boca abajo y no hay restos de ataúd. «Fue enterrado boca abajo, con las piernas estiradas y los brazos estirados junto al cuerpo, y la cara apoyada sobre el lado izquierdo», ha explicado Almudena García-Rubio.

En la misma fosa se han recogido algunos botones y una hebilla metálica en la zona pélvica. Además la víctima está calzada «con unos zapatos, que llamaron la atención en la causa por ser, literalmente, »extraordinariamente poco habituales en las islas« y que también nos han llamado la atención a nosotros», ha destacado García-Rubio, y presenta una línea de fractura de origen peri mortem en la mandíbula.