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Los vecinos de la calle s'Olivera de Marratxí llevan semanas aguantando un nuevo residente no deseado en la zona. Se trata de un hombre que ha okupado la casa de aperos de una finca abandonada y que, además, ha decidido hacer negocio utilizando los terrenos como vertedero ilegal de escombros, y hasta ha pintado en el muro de la finca una frase que reza 'Se admiten escombros'. Los vecinos aseguran que ya han visto más de una furgoneta descargando material de obra en la zona con el permiso del okupa.

La Policía Local de Marratxí ha confirmado la denuncia vecinal. El caso está judicializado y esperan la resolución del juzgado para poder desalojar a este hombre. Hasta entonces tienen las manos atadas, y ni siquiera pueden eliminar el reclamo como vertedero ilegal porque es una propiedad privada. El Consistorio marratxiner está intentado localizar a los propietarios, creen que la finca pertenece a un banco, para que se haga cargo de eliminar la pintada o, al menos, permita que sean los servicios de limpieza de la localidad los que encarguen.

Una vecina de la calle s'Olivera apunta a que el okupa se deja ver poco por la zona, trata de pasar desapercibido e intenta colocar barreras oculares para evitar que los vecinos sepan quién es. «La casa de aperos de esta finca ha estado okupada durante años, pero el anterior inquilino era alcohólico y un día apareció muerto en plena calle. Este hombre no debe llevar mucho tiempo aquí, pero hacer negocio de una okupación ya es lo último que podíamos ver».

Los vecinos de es Garrover denuncian que el okupa de una finca hace negocio con la recogida de escombros
El okupa, con todo un negocio entre manos.

La Policía ha intensificado en estas últimas semanas el número de coches patrulla al detectar el aumento de vehículos pesados en la zona. Ya han multado a dos furgonetas que venían a estos terrenos okupados a descargar ilegalmente restos de materiales de obras a cambio de una suma de dinero desconocida. Desde el Consistorio recalcan, además, que los vertidos ilegales se han convertido en una epidemia en el término municipal de Marratxí. Los incívicos han llegado a tal punto de desfachatez que la semana pasada tiraron escombros en plena carretera.

Para atajar esta situación, el Ayuntamiento ha aumentado la vigilancia policial; realizan batidas en los terrenos donde más se arrojan escombros; cuentan con la complicidad de los vecinos de Marratxí, los más activos a la hora de denunciar esta actividad ilegal; y ha colocado sensores en los contenedores de basura que les avisa de un aumento del peso inesperado, ya que allí también han detectado que se desprenden de los escombros y el material de obra inservible.

No solo el vertido de escombros es un problema en Marratxí. Recordemos que el municipio sufre también otra epidemia, la de okupación de chalets. Un nutrido grupo de residentes llegó a crear hace unos años una plataforma para luchar contra esta actividad y denunciar las viviendas okupadas en el municipio. Según la última estadística de la Fiscalía General del Estado y del Ministerio del Interior, la okupación se ha disparado en el segundo año de la pandemia, y en Baleares es en la que más aumentó esta práctica, con 407 casas okupadas hasta el mes de septiembre, lo que supone un incremento del 73,9 % respecto al mismo periodo del año anterior. Es el mayor porcentaje de incremento de toda España, donde la media ha crecido solo un 18 %.