Las obras en el hotel están paradas desde hace meses. | Pere Bota

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Más de cien trabajadores del hotel Formentor están afectados por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) desde el cierre del establecimiento en 2020. En diciembre de ese año, el fondo inversor Emin Capital compró el hotel al grupo Barceló por 165 millones de euros y solo unos días después liquidó todos los muebles y enseres con fines benéficos. Solicitó licencia de reforma integral del establecimiento con la intención de reabrirlo como un Cinco Estrellas Gran Lujo de la cadena Four Seasons en el año 2023.

El Ajuntament concedió la licencia de reforma integral el pasado mes junio y comenzaron las obras de demolición mientras se tramitaba una nueva licencia de ampliación para incorporar un spa y una sala de congresos (entre otras). Biodiversitat ha dado esta semana el visto bueno a la reforma, por lo que los servicios jurídicos municipales realizarán ahora el informe para dar luz verde a la ampliación. «Confiamos en que por fin podamos dar licencia a lo largo de la semana próxima», dice el alcalde Tomeu Cifre.

En el momento del cierre del hotel, la propiedad pactó con el comité de empresa un ERTE por obras, en virtud del cual cada trabajador cobra un porcentaje de su sueldo. Transcurridos dos años, ahora están pendientes de un nuevo ERTE. No ocultan su preocupación. «Primero nos dijeron que abrirían en Pascua del 2023. Luego, que el 8 de junio y ahora ya no nos dicen nada. Aunque sabemos que nos espera una subida de sueldo y mejores condiciones laborales de las que teníamos, lo que queremos es volver al trabajo lo antes posible», explican algunos de los afectados.