Pollença recupera la tradicional procesión de Sant Sebastià y los bailes de los Cavallets.    | M. À. Cañellas

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La fiesta de Sant Sebastià recuperó este jueves tarde en Pollença la procesión y el tradicional baile de los Cavallets que no se celebraban desde el año 2020 debido a la situación sanitaria derivada de la pandemia de la COVID-19. La procesión partió, como es habitual, de la iglesia parroquial a las 19 horas. Los Cavallets, encarnados este año por Pau Fuster Ferrer y Gabriel Morro Gayà danzaron durante el recorrido al ritmo del tamborí, el flabiol y los xeremiers. El tamborer, vestido de centurión romano, marcaba el paso del estandarte.

De regreso a la iglesia los Cavallets volvieron a bailar durante la celebración de la misa. Al acabar la eucaristía danzaron en el fogueró de la Plaça Major (un fogueró simbólico en el que no se hacen torradas torrades). Desde allí bajaron hacia el Claustre del Convent de Sant Domingo donde realizaron el ball de les taules. Se concentraton en este espacio los bailes que hacían habitualmente en el Ajuntament y la rectoría, siguiendo así un formato que recuerda al que ya se empleó para el baile de los cossiers en la patrona de 2021 debido a la pandemia. El aforo en la parroquia y el convento estuvo limitado y controlado. Durante el recorrido de la procesión también se reforzó la presencia policial.

Protagonistas

Los encargados de representar a los Cavallets fueron ayer Pau Fuster Ferrer y Gabriel Morro Gayà, los mismos que de no ser por la situación sanitaria habrían bailado en 2021. Lo mismo ocurre con el encargado de llevar el estandarte que fue Joan R. Covas Mariano. El ball de les taules tiene su origen en la antigua costumbre de invitar a los benefactores de Sant Sebastià, que solían contribuir a la fiesta aportando trigo y ganado. También era también tradición de las obrerías regalar un cirio, que quemaba cuando se cantaba la salve en las Completas de la vigilia de la fiesta. Se cree que el ball de les taules tiene un origen medieval, aunque las primeras referencias al mismo son de principios del siglo XIX.

Las figuras que ayer lucían los Cavallets son las que realizó en 2016 el artesano Toni Socías (el mismo que ya hizo la réplica de las Àguiles). En el caso de los Cavallets antes era costumbre que los vistieran niños, pero desde hace años los protagonistas son adultos, de ahí que las nuevas figuras sean de mayor tamaño que las originales.