Trenta y cinco bodegas presentan sus productos en la XVIII Fira del Vi de Pollença este fin de semana | Elena Ballestero

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Después de tres intentos frustrados por la pandemia, la Fira del Vi regresa a Pollença y lo hace fuera de su calendario habitual y en un nuevo escenario, pero manteniendo la esencia de un evento que reúne a 35 bodegas y que da cuenta del auge del sector vitivinícola en Mallorca.

El evento, clave para colocar los vinos locales en las cartas de los restaurantes y hoteles de Balears, está organizado por la Associació Vi Primitiu y el Ajuntament de Pollença. Cumple 18 años.

Nueva realidad

«Este nuevo espacio no es tan encantador como el Clastre de Sant Domingo, pero es de agradecer que se pueda celebrar la feria en un espacio más amplio y con control de aforo. Han sacrificado el encanto priorizando la salud de los visitantes y eso hay que aplaudirlo porque además da un soplo de aire fresco a los cellers después de la pandemia». Eva García, describía así ayer su experiencia mientras visitaba la feria acompañada de un grupo de amigos. Es una de las muchas personas particulares que acuden anualmente a esta cita al margen del público profesional.

Fira del Vi de Pollença
La feria cambia de escenario para ganar en seguridad con carpas espaciadas y al aire libre.

La esperanza del sector es que en 2022 la Fira del Vi se celebre en mayo para que sirva como escaparate de los nuevos vinos de la temporada.

La feria se puede visitar también hoy domingo. La entrada cuesta 15 euros e incluye un tíquet con 5 euros de crédito para la compra de vino en el recinto. También una copa para disfrutar de las catas.