Magaluf es mucho más que 'balconing' y 'mamading'. | Christian Waske

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Su nombre se hizo famoso a escala internacional hace mucho tiempo de la mano del boom turístico y el éxito que vivió acabó por acuñar términos propios como «balearización». Más recientemente su fama se ha tergiversado a base de otros conceptos aun menos edificantes como «balconing» o «mamading», lo que ha provocado que algunos mallorquines renieguen de ella. Magaluf, localidad costera de Calvià, una vez el municipio más rico y turístico de Europa, era antes de la COVID una de las zonas más concurridas por los miles de turistas que cada año nos visitan. Territorio británico por antonomasia en Mallorca, los excesos del pasado han tapado parte de su belleza y encanto, que como todos los enclaves de la Isla los tiene.

Para apreciar algo hay que conocerlo, de modo que allá van algunas cosas de Magaluf que posiblemente nadie le ha contado antes.

Un nombre de origen incierto.

No existe un consenso completo sobre la procedencia del topónimo 'Magaluf'. Sin embargo, el Diccionari català-valencià-balear lo define como «nombre propio de un hombre sarraceno». De hecho el medieval Codi Çagarriga recoge en uno de sus pasajes: «D'on pren aygua l'ort d'en Magaluf Netiar».

En la Gran Enciclopèdia de Mallorca Josep Mascaró Passarius escribe que 'Magaluf' es un nombre judío, y menciona a modo de ejemplo a un tal Magaluf Ben Jusef. Añade que en 1334, los alcaldes de Andratx y Calvià tenían contraída una deuda de 20 libras con los hermanos hebreos Magalluf y Jusef Fesnati.

Vista panorámica de la playa de Magaluf durante los años de grandes temporadas turísticas.
Aspecto de la playa de Magaluf durante los años de llegada masiva de turistas. Foto: David Ramos.

Por cierto, «Magalluf» es la forma arcaica de este nombre, hoy ya en desuso.

No es el único caso; hace tiempo el nombre del santuario más famoso de Mallorca se escribía Lluch, con esa hache final que ha terminado por desaparecer, como en el caso de las Coves del Drach.

Etimología discutida.

El diccionario que crearon los hombres de letras y lingüistas Antoni Maria Alcover y Francesc de Borja Moll recoge, sobre el estudio del origen de la palabra, que 'Magaluf' probablemente sea un vocablo arábigo. Y añade que en Sicilia cuentan con la palabra 'macalubbi', literalmente «volcanes de barro o de aire».

Otros expertos, como de Gregorio, apuntan que esta palabra siciliana deriva del árabe maqlub, cuya traducción es «del revés».

Un islote y una possessió.

En todo caso y originalmente Magaluf es la extensa playa de arena frente a la cual se ubica el islote de sa Porrassa, de actualidad hace unas semanas cuando sorprendimos sobre las dunas a una culebra de herradura que probablemente regresaba de internarse en el pedrusco marítimo en busca de alimento.

En este islote se explotó la sal hasta mediados del siglo pasado, y ha sido tristemente conocido en los últimos tiempos por los incendios que originaron en él los turistas poco cuidadosos que llegaron a nado desde el cercano arenal.

MAGALUF - INCENDIOS - INCENDIO EN EL ISLOTE DE SA PORRASSA.
Incendio en el islote de sa Porrassa en el verano de 2015. Foto: Michel's.

Además, el islote recibe su nombre de la possessió homónima que se alza entre Magaluf y Son Ferrer. Se trata de una propiedad emblemática y con larga historia a sus espaldas, pues en sus inmediaciones acamparon las huestes del Rei en Jaume de camino a la conquista de la Medina Mayurqa musulmana en 1229.

Un pasado agrícola.

La principal actividad de la zona que hoy concuerda con Magaluf había sido tradicionalmente la agrícola. Y es que sa Porrassa fue con toda seguridad una prolífica alquería musulmana en los tiempos previos al regreso del cristianismo de la mano de la conquista de los nobles catalanes bajo el amparo de la Corona de Aragón.

De hecho algunas explotaciones agrarias aun resisten tozudamente a desaparecer, en pleno 2021, no muy lejos de los grandes complejos turísticos que todo lo han capitalizado.

MALLORCA. METEOROLOGIA. LA FOTO DEL LECTOR. Sol.
Las ovejas pastan tranquilamente. Al fondo las grandes construcciones hoteleras cerca de la costa. Foto: Toni Díez.

En su interior apenas quedan vestigios de la zona húmeda de Magaluf, donde se hallaban unas viejas salinas que fueron explotadas en distintos momentos de la historia, las Salines d'es Salobral, que hoy en día prácticamente han desaparecido.

Patrimonio prehistórico.

Como muchos rincones de Mallorca, Magaluf cuenta con su propio patrimonio talayótico local. Se trata de la naveta d'Alemany, un yacimiento navetiforme de la edad del bronce, datado del 1650 aC, que cumplía las funciones de vivienda y de enterramiento.

Sus restos se ubican no muy lejos del antiguo humedal y de la costa, en las proximidades de Cala Vinyes, de modo que se cree que sus habitantes podían comunicarse fácilmente por vía marítima con otros asentamientos cercanos.

CALVIA. ARQUEOLOGIA. YACIMIENTO ARQUEOLOGICO DE LA NAVETA ALEMANY.
Yacimiento descubierto gracias a la aportación del farmacéutico Alemany. Foto: E.G.

Según el estudioso Gabriel Pons el yacimiento fue descubierto en los años 60 del siglo XX, en plena explosión turística del núcleo costero, por Catalina Ensenyat y para ello fue determinante el apoyo económico del farmacéutico Lluís Alemany Vich, dueño de los terrenos.

Por este motivo su apellido quedó ligado al yacimiento dándole nombre. Con los años se realizaron progresivas excavaciones y restauraciones, y se abrió al público.

Las últimas supervivientes.

En la primera línea de costa, entre grandes hoteles de lujo y establecimientos de restauración frecuentados por los numerosos turistas británicos y algunos residentes obstinados en no dejar esta parte de la costa de Mallorca a su suerte, se alzan tres construcciones tradicionales muy especiales.

Su estructura recuerda a las casas típicas de pescadores, cada una con parcela propia, que miran a sa Porrassa y al mar. La más antigua de ellas se aproxima al centenar de años desde su inauguración y condensan el viejo espíritu marinero de Magaluf que se resiste a desaparecer.

Las tres plantas bajas constituyen las únicas parcelas en primera línea que no han sido ocupadas por los establecimientos hosteleros. Foto: A.Agüera.