El canónigo Bruno Morey adquirió Ca l’Abat a mediados del siglo XX y habitó la finca como usufructuario vitalicio hasta 2011, cuando por motivos de salud renunció a su derecho. La possessió, típica de la Serra con un gran casal rodeado de muro y torre de defensa, data del siglo XIII. | Pere Bota

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El Ajuntament de Deià y los vecinos de la localidad ven con preocupación cómo la finca de Ca l’Abat, una de las possessions emblemáticas del municipio de gran valor histórico, ha entrado en un acelerado proceso de degradación. El Consistorio ha remitido ya varias cartas a su actual propietario, el magnate asturiano Víctor Madera, pidiendo que actúe en el inmueble para que al menos se detenga su actual deterioro.

Según fuentes municipales, la propiedad fue adquirida hace unos años por su actual titular, que habría pagado por ella tres millones de euros, frente a los 4,8 por los que se había puesto a la venta en 2016. Ese año, el supuesto aristócrata francés Jean Pierre Olivier puso a la venta Ca l’Abat tras la muerte del canónigo Bruno Morey, el antiguo propietario y usufructuario vitalicio. El canónigo abandonó la possessió en 2011 por motivos de salud. Desde entonces la casa, que ya estaba en mal estado de conservación, ha estado deshabitada. Tampoco consta que desde la última compraventa se haya realizado actuación de conservación alguna.

Hay que recodar que Ca l’Abat es una possessió que se remonta a pocos años después de la conquista y del Repartiment de Mallorca. Desde el siglo XIII perteneció al monasterio cisterciense de la Real (Palma) y estuvo vinculada al colegio filosófico de Miramar, también en Deià y que también pertenecía a la Real. La casas de Ca l’Abat ocupan una superficie construida de unos 1.300 metros cuadrados en una finca de siete quarterades (unos 50.000 metros cuadrados).

‘possessió’ de Ca l’Abat.

Estado que presentaba hace unos días la ‘possessió’ de Ca l’Abat, vista desde el camino.

El camino que pasa por la fachada principal de Ca l’Abat es el camino de Castelló, que une Deià con Sóller. Sin embargo, se trata de una rama de esta vía medieval que actualmente solamente usan los propietarios de las fincas colindantes. Precisamente el Ayuntamiento ha iniciado ahora los trámites para recuperar el paso público por este tramo, en el que todavía se conservan abrevaderos para las caballerías que lo recorrían. Desde este camino vecinal, residentes y caminantes han podido presenciar la aceleración de su abandono. Incluso puertas y persianas permanecían abiertas hasta hace pocos días, mientras que la vegetación y la suciedad acumulada por el viento se podía ver en la clastra principal del inmueble, estando por tanto en peligro la seguridad del histórico edificio. Los escritos remitidos a la propiedad no han sido por el ahora atendidos.

Dos cambios de propietario, del noble Jean Pierre Olivier al inversor asturiano

Después de vivir en Ca l’Abat durante décadas, Bruno Morey cerró un polémico acuerdo con el aristócrata Jean Pierre Olivier que bajo la promesa de crear una fundación cultural que nunca llegó a ver la luz se hizo con la propiedad por una cantidad simbólica. Aunque el canónigo acudió a los tribunales por sentirse engañado, el contrato que había firmado tuvo que cumplirse. Don Bruno se mantuvo como usufructuario, lo que frustró la venta que planeava Olivier hasta 2016, cuando el canónigo falleció con 101 años. El actual propietario de Ca l’Abat, Víctor Madera, es un inversor que en los últimos años ha adquirido importantes edificios históricos. Entre otras propiedades habría comprado a través de sus sociedades palacetes, casas, possessions y llocs emblemáticos en Palma, Deià, Ciutadella, Ferreries y Es Mercadal. Incluso adquirió la Illa d’en Colom, también en Menorca. Según noticias aparecidas en los medios, uno de sus objetivos era «devolver estas fincas a su antiguo esplendor».