La ducha (a la izquierda) está en el vestuario de hombres.

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Lorena Luque, malagueña de 47 años, es la única mujer en la plantilla de unos 30 hombres que trabaja a diario en la recogida de residuos en la Empresa Municipal de Servicios de Pollença. Hace dos semanas fue readmitida en su puesto de oficial de primera después de llevar al Ajuntament a juicio por despedirla en diciembre.

Denuncia «discriminación machista» y relata el «calvario» que continúa viviendo en su día a día. «Tengo que salir a la calle envuelta en una toalla para poder llegar de la ducha (que está en el vestuario de los hombres) hasta el cuarto que me han dado para vestirme», dice.

Visiblemente afectada, la camionera prefiere no ser fotografiada, pero está decidida a seguir su lucha, especialmente después de que el alcalde dijera que «fue despedida porque tenía un informe desfavorable de su superior» y que han decidido darle «una segunda oportunidad».

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«La verdad es que tenían que adaptar las instalaciones y pensaron que es más fácil matar el perro y acabar con la rabia, pero no me rendiré», dice Luque. Sobre el presunto informe desfavorable, los delegados sindicales y Podem esperan desde diciembre una copia que pruebe su existencia.