Rescate de una excursionista en la finca de Bóquer. | Redacción Sucesos

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Biodiversitat equiparará la señalización en Cala Bóquer, Cala Figuera y Cala Murta con la de las fincas públicas para intentar frenar el impacto humano, pero no se plantea realizar a corto plazo ningún estudio sobre los efectos de la masificación y descarta limitar los accesos.

Así lo ha confirmado el director general de Espais Naturals y Biodiversitat, Llorenç Mas, tras recibir hace unas semanas al alcalde de Pollença, Tomeu Cifre, y a los representantes de la propiedad que solicitan una regulación de acceso similar a la que se aprobó hace años para circular hasta Cala Castell desde Ternelles y que actualmente está suspendida por el Tribunal Supremo.

El alcalde y los propietarios se agarran a una sentencia del Supremo que en 2001 dictaminó que existe una servidumbre de paso pública en todos los caminos que van a parar al mar y que ya apuntaba la necesidad de determinar un «uso público idóneo».

Cupos

Hay seis caminos de Pollença afectados por la sentencia, entre ellos los de Cala Murta y Cala Bòquer pero solo en Ternelles ( que en ese momento estaba cerrado a los excursionistas) el Consell y el Ajuntament acordaron autorizar el paso de un máximo de 20 excursionistas al día.

«No pensamos hacer ninguna limitación. El alcalde y los propietarios están preocupados por la masificación e intentaremos mejorar la señalización equiparándola a la de las fincas públicas para que los excursionistas tengan claras las normas a seguir», explica el director general de Biodiversitat.