Aunque cada vez hay más tráfico, los problemas de los últimos días han causado alarma. Durante los fines de semana el acceso está restringido a propietarios o residentes y este miércoles también se aplicará la medida.

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Los conductores hicieron este martes caso omiso a la recomendación del Govern de no acceder a la Serra de Tramuntana para ver la nieve, caída en abundancia en los últimos días. Bien al contrario, el masivo acceso de coches a través de Sóller y los errores provocados por los GPS provocaron otra jornada caótica en la carretera y en el llogaret de Biniaraix.

Debido al cierre de la carretera del Puig Major a la altura del Mirador de ses Barques, decenas de vehículos intentaron acceder hasta las cotas de nieve a través de Biniaraix y el camino viejo de Monnàber, un camino privado que los propietarios utilizan para ir hasta sus fincas. Para acceder hay que pasar forzosamente por el llogaret, lo que hacia el mediodía de ayer provocó un monumental embotellamiento en el que se vieron atrapados también vecinos y propietarios del Barranc y dels Marroigs. Igual que el domingo, los navegadores de GPS dieron esta opción errónea a los conductores. El caso es que el acceso a Biniaraix debe de hacerse obligatoriamente por la parte de Sóller, mientras que la salida es en dirección a Fornalutx. Conducidos por el GPS y sin hacer caso de las señales, los coches se introdujeron hasta el pueblo en las dos direcciones, un callejón sin salida que obligó a intervenir a la Policia Local de Sóller. A estos vehículos se sumaron los de los residentes y los de propietarios de olivares.

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Una vez se consiguió restablecer la normalidad circulatoria la Policía Local aplicó el dispositivo que ya está vigente todos los fines de semana y que restringe el acceso a residentes y propietarios.

Pero la fiebre por llegar a la nieve también causó problemas ayer en la MA-10, tanto en la parte de Sóller como en la de Escorca. En Sóller la vía que conduce al Puig Major seguía cerrada a la altura del Mirador de ses Barques. Igual que el sábado y el domingo, el atasco colapsó los accesos a viviendas, fincas y al restaurante. La situación también fue ayer grave en las inmediaciones de Lluc, en Escorca. El aparcamiento de Son Amer quedó totalmente saturado y decenas de coches aparcaron en las cunetas también cerca de los accesos al Massanella. El Ajuntament de Escorca colocó voluntarios a la entrada de es Guix que permitían solo la entrada de coches para estacionar cuando otros salían.