El pasado jueves se empezaron a montar las instalaciones.

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Con la llegada e instalación, el pasado jueves, de las atracciones de feria en la primera linea de mar de sa Ràpita, los vecinos de la localidad empezaron a mostrar su malestar con este tipo de servicios en la actual situación sanitaria.

A medida que pasaba el día, la posibilidad de apertura de estas instalaciones preocupaba a padres y abuelos que veían con preocupación la incitación hacia los más pequeños al uso de estos juegos. El malestar vecinal llegó hasta el Consistorio campaner que, en la tarde del mismo jueves, sacó un comunicado señalando que «la feria de la avenida Miramar, ha sido sometida a las condiciones que deben cumplir los mercados ambulantes según el BOIB del 20 de junio como la reducción y distanciamiento importante de las casetas. Además, el Ajuntament de Campos ha exigido para cada atracción un protocolo de control de aforo y desinfección».

También exige a los feriantes el cumplimiento de un horario y que «ninguna atracción podrá disponer de música». Aún así, desde distintos colectivos vecinales se han preparado quejas por la instalación de este tipo de atracciones que «no figuran en el programa de fiestas» y que «pueden servir de atractivo para gente de otros municipios». Otro punto que quieren dejar claro es que en ningún momento han mostrado su rechazo a la instalación de puntos de comida, tenderetes de artesanía o atracciones que no suponen un contacto físico constante entre las personas, como sí puede ocurrir en las más tradicionales.