Joan Bennàssar, en la presentación de la exposición este sábado. | C.Viera

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El artista Joan Bennàssar inauguró este sábado en Pollença su muestra Raons Humanes. La colección se presentó en la iglesia de Sant Domingo, pero su ubicación está compartida con la escalinata del Calvari, donde se han situado cerca de treinta esculturas de gran formato del artista bajo el título de Els glaons de les fatigues i grandeses del cor.

La espectacular estampa en un lugar cargado de simbolismo como son los 365 escalones de la escalinata se complementa con El foro dels negocis públics i les lleis, conjunto de esculturas y pinturas en el interior de la iglesia.

Esfuerzo

En este lugar tuvo lugar la presentación, que contó con la asistencia de decenas de personas, siempre bajo los criterios sanitarios imperantes. Intervinieron en el acto el alcalde de la localidad, Tomeu Cifre, y el codirector del Museu de Pollença, Andreu Aguiló. Ambos ensalzaron la figura del artista, que aborda este proyecto tras tratar temas como el erotismo o la profunda carga de la cultura mediterránea.

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Bennàssar se ha visto en la necesidad de tratar el valor del esfuerzo humano frente a las adversidades. Si bien este motivo ya rondaba desde hace un tiempo por su cabeza, han sido los últimos acontecimientos vividos a nivel mundial los que le motivaron para llevar adelante una empresa de gran magnitud e importancia.

Complejo montaje

El montaje de esta muestra ha supuesto todo un reto para el artista y su equipo habitual de colaboradores, entre los que se encuentran sus propios hijos, Joan y Pau. Los trabajos han ocupado una semana entera, aunque el artista reconoce que ha sido una labor finalmente más sencilla de lo que se esperaba, gracias al esfuerzo colectivo.

El artista, junto a sus obras.

«Ya tenía en la cabeza cómo debían situarse todos los elementos, solo hemos tenido que resolver algunos detalles. Mi equipo ha estado a la altura y además hemos contado con la inestimable ayuda de los miembros de la brigada del Ayuntamiento» afirmó a este diario.

Para Bennàssar, la realización de la exposición en Pollença es sobre todo un gesto de agradecimiento. «Pollença ha ayudado a construirme», reconoció. «A Mallorca en general y a este pueblo en particular vienen visitantes de todo el mundo, es un escaparate perfecto para un artista», dijo Bennàssar, que ve en la localidad un marco ideal para sus piezas.

A pesar de ser consciente de que no es el momento ideal para mostrar una colección de esta envergadura, sostiene que es algo que le debe al pueblo y que confía en que aporte todo lo posible para atraer a visitantes durante este verano.

Sin fecha de finalización en estos emplazamientos de Pollença, la colección ya tiene una continuación en un nuevo proyecto que empieza a gestar el creador y del que no ofrece más detalles, aunque sí promete que tendrá una ubicación nada usual para una exposición.