El alcalde Antoni Bennassar, ante las puertas del salón parroquial, que ahora es municipal. | Juanjo Roig

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El salón parroquial de Lloret ha pasado a ser de titularidad municipal tras las gestiones realizadas por el consistorio en el registro. De esta forma, este edificio que hasta ahora era utilizado por asociaciones y entidades locales podrá ser objeto de una necesaria reforma que hasta ahora no se podía realizar porque se creía que era propiedad del Obispado.

Según explica el alcalde de Lloret, Antoni Benassar, «nuestra intención era la de preparar un convenio con la iglesia para conseguir sacar adelante algún tipo de colaboración y poder arreglar el edificio. Nuestra sorpresa llegó cuando descubrimos que el salón parroquial estaba a nombre de la persona que lo donó en su momento».

Desde el Ajuntament se preparó una carta firmada por todos los alcaldes vivos de Lloret en la que declaraban que «desde siempre las inversiones y gastos relacionados con el salón parroquial han corrido a cargo del pueblo», indica Bennassar.

El proceso ha finalizado con la inmatriculación de esta propiedad y a partir de ahora el Ajuntament podrá optar a la financiación de las obras a través de los planes especiales del Consell de Mallorca.

La intención del consistorio es la de abrir un proceso de participación ciudadana para que los lloritans y lloritanes puedan explicar sus propuestas de futuro para el centro.

Benassar detalla que «se recogerán las propuestas para trasladarlas a los técnicos que elaborarán el proyecto para que puedan estudiar la incorporación de aquellas que sean viables».

La idea básica de la reforma prevé la creación de un espacio multifuncional que pueda seguir dando cabida a las diferentes entidades del municipio.

El salón parroquial tiene una superficie aproximada de 300 metros cuadrados y ahora es usado por asociaciones como Brocalet o Amics del Ball, además de acoger clases de diferentes disciplinas deportivas.