Los concesionarios y el Ajuntament de Campos ya solicitaron tener terrazas el primer año de apertura. | Curro Viera

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El Govern ha emitido distintos informes que avalan la prohibición de instalar terrazas en los chiringuitos del Parc Natural es Trenc-Salobrar. Esta fue una de las principales reivindicaciones de los concesionarios de los bares de playa y del propio Ajuntament de Campos el año pasado, antes de instalar los chiringuitos desmontables. Manifestaron que la imposibilidad de contar con este espacio les suponía una perdida económica.

Este año, los seis bares volvieron a reclamar instalar, junto al edificio desmontable, una terraza en tarima de madera, con una pérgola y 12 mesas y 48 sillas. La petición debía contar con la autorización ambiental correspondiente al ubicarse dentro del Parc Natural.

Así, tras estudiar la ubicación de todas y cada una de las terrazas y su impacto ambiental sobre las dunas, la fauna o el paisaje, el servicio de Espais Naturals desaconsejó la instalación de las terrazas ya que «los impactos se deben principalmente a la gran cantidad de usuarios que reciben estas playas en temporada turística, pero también a la presencia de las propias infraestructuras y su uso, que actúa concentrando los visitantes».

Por ello, consideran que estas instalaciones pueden tener un efecto negativo para las dunas, «pisoteo constante por el paso incontrolado de los usuarios; la creación de nuevos senderos o pérdida de vegetación por destrucción directa», entre otros aspectos. Además aseguran que afecta a la fauna con la «pérdida de hábitat para las especies propias de las dunas».

Otros impactos negativos que pueden provocar la presencia de terrazas sobre el paisaje radica, según los informes, en la «artificialización de las playas o la pérdida de singularidad».

Junto a ello, también se ha determinado no permitir la instalación de una pasarela junto al chiringuito de sa Ràpita o el aumento del número de hamacas y sombrillas en otros puntos del Parc Natural.