El Ajuntament de Campanet lleva años advirtiendo del colapso circulatorio en el entorno de las Ufanes cada vez que brota el agua en el encinar de Gabellí Petit. El nuevo protocolo que aplica el Govern desde febrero de 2018 ha mejorado algo la situación, los radares medirán ahora la masificación. | Efe

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El Ajuntament de Campanet quiere poner coto a los efectos de la masificación de vehículos en los accesos a las Fonts Ufanes, la ermita de Sant Miquel y las populares cuevas de Campanet.

El Consistorio tiene previsto instalar en las próximas semanas un sistema de radares en el Camí de na Pontons (principal vía de acceso desde la autopista) y también en la calle Major con el objetivo de medir la afluencia de vehículos y multar los excesos de velocidad. Los datos recogidos permitirán diseñar a medio plazo políticas adecuadas de movilidad, además de ganar peso a la hora de negociar con las administraciones supramunicipales inversiones en las vías más sensibles.

La alcaldesa, Magdalena Solivellas, anuncia la medida una vez finalizadas las obras de construcción del nuevo itinerario peatonal que atraviesa todo el núcleo urbano en paralelo al único carril de circulación y apenas un mes después de inaugurar las obras de rehabilitación y mejora del Camí de na Pontons que han costado 289.528,62 euros.

4.000 vehículos

Hace tiempo que el Ajuntament de Campanet viene advirtiendo de la presión del tráfico en los accesos a las Ufanes hasta el punto de que en 2014 la alcaldesa Solivellas llegó a plantear la conveniencia de restringir la afluencia de visitantes a la finca pública, estableciendo un cupo máximo de 3.000 o 4.000 personas. Decía entonces que en días punta 10.000 personas visitaban el monumento natural y que llegaban a circular 4.000 vehículos. Todos los caminos de acceso a la zona son de titularidad municipal y el Consistorio estaba completamente desbordado.

La situación mejoró notablemente a partir de febrero de 2018 cuando el Govern fijó un protocolo específico para salvar las fuentes de la saturación. Medi Ambient avisa desde entonces a la Policía Local y a la Guardia Civil cada vez que se produce el fenómeno natural para que controlen la afluencia de personas.

Se han instalado letreros que señalizan el acceso directo recomendado desde laautopista y la la salida hacia Campanet o Pollença evitando así el colapso que suponía la circulación masiva en doble sentido en los viales más estrechos.

Pese a todo lo acordado y a los avances realizados, lo cierto es que a día de hoy todas las medidas responden a cálculos estimativos de vehículos basados en el recuento de personas que visitan la finca que sí hace el Govern.

El nuevo sistema de radares permitirá por primera vez medir el tráfico en tiempo real, algo que ya hace el Consell de Mallorca en carreteras sensibles de su competencia como la carretera del faro de Formentor o el Port de Valldemossa. La idea es que la Policía Local reciba los datos por wi-fi y multe las infracciones.