En la página web de la inmobiliaria se pueden ver imágenes del estado actual del velódromo. | Habitaclia

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«Solar de 7.435 metros cuadrados aproximadamente. Ubicado en la rotonda principal de Campos, colindante con la carretera de los Banys de Sant Joan –Colònia de Sant Jordi– y la carretera de Santanyí. Muchas posibilidades. Ideal para inversores. Precio venta 3.000.000 euros», así se anuncia en una web la venta de sa Pista, el antiguo velódromo de Campos.

Los terrenos, propiedad de un grupo de empresarios, son urbanizables y se pueden destinar a uso residencial. Con la aparición de la revista local Ressò de este mismo mes se ha dado a conocer la situación que vive la prestigiosa voltadora de Campos. Se trata de una instalación que fue construida en 1934 e inaugurada en abril de 1935 y estuvo activa desde esa fecha hasta inicios del presente siglo XXI.

La infraestructura, en la actualidad, es la segunda instalación deportiva de estas características más antigua de España, solo por detrás del velódromo palmesano del Tirador. Es por ello que distintas voces reclaman su protección patrimonial como elemento deportivo a fin de evitar su destrucción y la edificación de pisos. Sa Pista acogió distintas competiciones a nivel estatal. Entre el año 1954 y 1985 se celebraron en Campos campeonatos de España de ciclismo en pista.

Hace cuatro años, en mayo de 2014, una exposición, Sa Pista de Campos, història d’una voltadora, que estuvo acompañada por la celebración durante unos años de una fiesta que con el nombre de Sa Voltadora, recordaba aquella época de gran afición al ciclismo en la localidad. En la muestra de 2014 celebrada en Can Pere Ignasi y con imágenes del Arxiu Municipal de Campos se recordaba que «fue más que un velódromo, fue el sentimiento de la alegría de la victoria y la tristeza de la derrota de muchos campaners. Fue una catarsis del pueblo».

Campos no fue ajeno a la gran afición que vivió la Mallorca de la Posguerra al ciclismo, pero allí la iniciativa de tres vecinos –Silvestre Ginard, Vicenç Jordà y Julià Ballester– sirvió para construir un velódromo. En los años 70, el empresario Andreu Oliver adquirió la pista y resurgió debido al cierre del velódromo de Tirador. A principos de este siglo la escuela municipal de ciclismo fue de los últimos usuarios.