La cueva de Vallgornera fue declarada monumento natural por el Govern en 2011. | M. Joy

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La instalación de fosas sépticas en las urbanizaciones de Cala Pi, Vallgornera y es Pas costarían, en cinco años, 21.140.000 euros. Ello supondría un total de 26.425 euros por vivienda (calculado sobre un total de 800). Estos son los datos facilitados por la Federació Balear d’Espeleologia que constan en un escrito registrado en el Ajuntament de Llucmajor en el que se desaconseja la habilitación de estas fosas homologadas al entender que es la solución menos viable. Entienden que la instalación de las fosas implicaría un riesgo para la cueva de Vallgornera. «Las fosas son más costosas para los propietarios, producen un mayor impacto ambiental y no solucionan el problema de los vertidos».

El anuncio de que el Ajuntament renuncia a la instalación del alcantarillado en estas urbanizaciones, para salvar la cueva, en base a un estudio del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) a cambio de la instalación de fosas sépticas, ha alarmado a los espeleólogos. La federación se ha dirigido a la Corporación municipal, a la Conselleria de Medi Ambient y a la asociación de vecinos al entender que «existe un alto riesgo» ante la situación.

Los espeleólogos se muestran de acuerdo con el informe dels IGME en el sentido que hay un peligro geológico en el caso del alcantarillado pero, según exponen, «la instalación de fosas sépticas de cada vivienda supone una gran y más profunda excavación. Según el informe hacer zanjas en las calles para poner los tubos de alcantarillado puede romper la cueva pero es de suponer que las fosas sépticas tendrán que enterrarlas con una excavación mayor».

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