El convento de las franciscanas en Muro. | A. Pol

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Las Hermanas Franciscanas Hijas de la Misericordia de sa Pobla y Muro forman desde hace unos meses una única comunidad. La confluencia es consecuencia de un proceso de reestructuración en el sí de congregación y no afectará al servicio que prestan, según informó Catalina Rosselló, su secretaria general.

La fusión ha comportado que dos de las tres monjas que formaban la comunidad de Muro trasladaran su residencia al convento de sa Pobla, mientras que la tercera hermana duerme ahora en Pina.

Rosselló recalcó que la presencia de las hermanas en Muro se mantiene. Una de las tres monjas seguirá haciendo clases en el colegio Sant Francesc d’Assís, como hasta la fecha, mientras que las otras continuarán asistiendo al pueblo y a la parroquia.

La secretaria general explicó que la fusión obedece a la voluntad de tener «comunidades más vivas» en el marco del envejecimiento que afecta al clero. «Las hermanas ya son generalmente muy mayores», recordó Catalina Rosselló.
Las Hermanas Franciscanas Hijas de la Misericordia son titulares de las escuelas de Sant Francesc d’Assís en sa Pobla y en Muro en las que se imparte Educación Infantil y Primaria (y también Secundaria en sa Pobla).

150 años

La congregación de las monges blaves fue fundada el 14 de setiembre de 1856 (ahora hace justo 150 años) por Marià Ribas de Pina y su hermana Concepció. Su primer convento se abrió en Pina. A finales del siglo XIX, la congregación disponía de más de cuarenta conventos repartidos por Mallorca.

Más adelante abrió otros conventos en Menorca, Asís (Italia), Barcelona, Cuenca o Valencia. Actualmente, son presentes en Palma, Manacor, la Colònia de Sant Jordi o Bunyola.