Joan Crespí, en el Moll. | Elena Ballestero

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Pasó un difícil momento a principios de año cuando cayó por un precipicio en un accidente de montaña en el Morral. Plenamente recuperado, Joan Crespí (sa Pobla 1943) vuelve a escena para reivindicar con más fuerza que nunca la apertura de los numerosos caminos públicos que hoy continúan cerrados. Maestro jubilado, es la voz más visible de Pro Camins Públics Oberts.

—Se le ve bien. ¿Dispuesto a volver a dar guerra?
—Me encuentro bastante recuperado pero aún es pronto para volver a la montaña, creo que el año próximo sí lo haré. Ahora me dedico a mi barca.

—Pro Camins lleva tiempo guardando silencio.
—Hemos dado una tregua de un año al Consell y al Ajuntament para ver cómo reaccionaban.

—¿Y cuál es el balance?
—Decepcionante. Es terrible, pero tengo que decirlo así. He impulsado que esta gente gobierne y pensaba que resolveríamos algunos problemas pero el verdadero problema es que el día a día y el electoralismo les llevan a priorizar actuaciones que, bien dan votos o imagen. Hace diez años que reivindicamos una solución para el tramo de la ruta entre el Pi de Son Grua y Can Pontico y continúan las anomalías, físicas (con numerosas deficiencias) y de ocupación. El único que hizo algo, aunque sea sobre el papel fue Antoni Alemany y para mí la que fue muy valiente fue Margalida Roig que cogió el boletín oficial y dijo ‘a mi solo me para el juez’. Abrió las barreras pero un juez no la paró, la paró Tomeu Cifre Ochogavía que entonces era el alcalde y a quien tengo que dar la enhorabuena porque ha cerrado y sigue cerrado.

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—¿Existe una solución?
—Soluciones hay. ¿Por qué durante diez años no han resuelto? Creo que los técnicos representan fielmente la serie Sí ministro.

—El Consell acaba de presentar la prolongación de la Ruta de pedra en sec hasta el Moll.
—Me parece bien que Sandra Espeja vaya a inaugurar una cosa que ya está hecha. A hacerse la foto y poner el cartel, pero hace diez años que esperamos una solución para el tramo entre el Pi de Son Grua y Can Pontico y la señora Espeja no nos recibe.

—El Consell ha anunciado la creación de un carril adosado a la carretera de Lluc solo para senderistas.
—Es una de las propuestas que nosotros planteamos.

—¿Qué ocurre con los caminos en Pollença? Es que ustedes hacen más ruido o el problema es mayor en el municipio?
— Hay 149 caminos públicos o bien en estudio. En el catálogo hay 16 en investigación. En agosto del año pasado pedimos que se iniciaran los expedientes de investigación y el 20 de septiembre aportamos todo tipo de información, declaraciones juradas, mapas, notas del registro...

—¿Suplen ustedes el trabajo de la Administración?
—En parte sí, cuando hablamos de investigación, pero no tenemos el poder ejecutivo. La cuestión no se ha movido ni un milímetro. El regidor Tomeu Cifre Bennàssar nos dijo que se conformaría con resolver los caminos de Síller y Boquer esta legislatura.

—Precisamente ultiman ustedes una marcha reivindicativa por el Camí de Siller.
—Hemos visto que si no nos movemos no se mueve nada. Hay una convocatoria para el 27 de agosto. Queremos instar al Ajuntament a que resuelva los expedientes de investigación.

—Las primeras excursiones reivindicativas comenzaron hace diez años.
—Empezamos como plataforma en el 2005. En un primer examen vimos que había muchos caminos cerrados. Pensamos que si no atacábamos a los grandes no había porqué molestar a un pobre payés y los dos grandes eran el Camí de Ternelles y la Carretera vella de Lluc. Ha habido éxitos parciales. Lo que es seguro es que si no existiera la plataforma hoy no quedaría nada que reivindicar.

—‘Grandes’ y payeses. ¿Es esto una lucha de clases?
— En cierto modo, cuando ves la forma con la que se han apoderado de los caminos que había en Ternelles. Es una lucha de poder que empezó ya con la familia Desbrull.

—La aprobación de la Ley de Impacto Ambiental ha reabierto el debate en Ternelles. ¿Hace falta poner límites para garantizar la protección medioambiental?

—En la plataforma no todos pensamos igual. Entiendo que debe haber zonas que preserven los valores ecológicos. La solución de las 20 personas diarias era muy restrictiva, pero no quieren ni esa. Creo que no quieren a nadie allí. Una solución definitiva sería cambiar el PORN. No quiero autocares en Ternelles, tampoco que sea como el torrente de Pareis.

—¿Le preocupa la masificación de la Serra?
—Sí. He firmado la declaración que hizo la fundación del buitre pero no estoy de acuerdo en que no ha de pasar nadie.