Juan José Sánchez en la sede de la fundación para la conservación del buitre negro. | Antoni Pol

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La Fundación para la Conservación del Buitre Negro estudiará instalar cámaras de videovigilancia y detectores de personas en la Serra de Tramuntana para evitar la entrada de turistas y excursionistas en las zonas de exclusión y proteger a los voltors durante el época de reproducción. «Tendremos que valorarlo», indicó este martes Juan José Sánchez, director de la fundación. Los buitres necesitan tranquilidad para reproducirse con éxito. La presencia de personas en época de cría molesta a las aves y puede hacer que los padres abandonen el nido.

Especialmente desde que fue declarada Patrimonio de la Humanidad, la Serra de Tramuntana recibe de cada vez más visitantes. «El turismo no lo vamos a parar, ni a los excursionistas. Nosotros solo podemos gestionarlo. Y éste es el problema de fondo, que no existe un verdadero plan de gestión de la Serra. Piense que los fines de semana hay un solo agente de medio ambiente vigilando...», lamenta Sánchez. «La fundación –explica Sánchez– cuenta con 22 voluntarios que avisan a los excursionistas de que no se puede entrar en determinadas zonas [las zonas de exclusión, reconocidas por el Pla d’Ordenació de Recursos Naturals (PORN) de la Serra], pero algunos consiguen colarse pese a la vigilancia. Mire en el blog Racons de Tramuntana. Hay una entrada del 1 de mayo llamada ‘Operación exterminio’, vaya sarcasmo, en la que se ve a excursionistas por el área de cría de buitres, una zona de acceso prohibido. Quizás ellos creen que no les estorban, pero lo hacen. Insisto: son muy sensibles a la presencia humana», explica. Estos excursionistas probablemente accedieron a primera hora de la mañana cuando los voluntarios todavía no habían llegado.

El artículo 334 del Código Penal prevé penas de seis meses a cuatro años de cárcel y de ocho a 24 meses de multa para el que «impida o dificulte la reproducción de especies amenazadas».