La subida a pie a Consolació tuvo que hacerse con paraguas. | Assumpta Bassa

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Los vecinos de sant Joan fueron fieles un año más a la tradición y, pese a la lluvia, subieron hasta el Puig de Consolació para celebrar la romería del Quart Diumenge, la fiesta del ‘Pa i Peix’ que se viene celebrando desde 1622. Se trata de una celebración propia de la localidad que recuerda el milagro de la multiplicación de los panes y peces.


Fueron pocos los vecinos que subieron a pie acompañados por los xeremiers y flabiolers de la localidad junto a las autoridades locales. La mayoría de vecinos lo hizo en coche ya que el mal tiempo no acompañó para participar en la romería.

La iglesia se llenó de flores y también de gente que asistió para celebrar esta fiesta tradicional de es Quart Diumenge que los santjoaners entienden como un signo de identidad. Se trata de una diada muy arraigada que cuenta con una misa en el santuario además de otros actos festivos. Este año, la lluvia deslució alguna de las actividades que tradicionalmente se celebran en la explanada de Puig. El ball de bot se trasladó a la Casa de Cultura.

Ya hace 393 años que se sigue esta tradición y uno de los elementos imprescindibles son ‘las coquetes’, que se elaboran en el Convent y que se vendieron durante todo el día en Cas Donat. Son unas galletas, de diversos tamaños, hechas de harina y agua que llevan dibujados los panes y los peces. Se trata de la representación del milagro de la multiplicación de los panes y los peces, un pasaje evangélico que se leía en el Quart Diumenge y que así se sigue haciendo en el Puig de Consolació.

El Cor Parroquial acompañó la celebración de la misa. En el transcurso de L’Oferta los vecinos mostraron su veneración a a la Verge de Consolació depositando una flor. A la salida se degustaron las ‘coquetes’.