La alcaldesa junto a los bodeguereos, que sostienen la rama de pino. | Antoni Pol

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Los brots de pi (ramas de pino) cuelgan ya en los portales de las bodegas de Santa Maria y los grifos de las botas han sido convenientemente rotos. La señal es inequívoca: el vi novell (vino joven), el vendimiado hace apenas unos meses, está ya a la venta, corre. Esta noticia festejaron ayer los santamariers en la 11ª Festa del Vi Novell, un evento que promociona tanto la tradición como los caldos locales.

Ciertamente, la fiesta debía tener lugar el sábado, pero llovió y se aplazó un día. Aun así, y pese a un frío bastante incómodo, la plaza de la Vila se llenó de gente.

De la edición de este año hay que destacar dos aspectos: el pregón, que pronunció el actor Joan Maria Melis (D. Cristòfol en la serie Mossèn Capellà) y el hermanamiento entre las bodegas santamarieres y el menorquín Celler Solano. «Que beber vino no sea un señal de diferencia entre clases», dijo Melis, recordando que no hace tantos años los mallorquines más pobres no siempre podían disfrutar del vino.

La fiesta empezó cuando la alcaldesa rompió el grifo de una bota (trencar aixeta). Luego fluyó el vino, que los visitantes pudieron saborear junto a las tapas ofrecidas por los restauradores locales.