Los niños podrán seguir vendiendo en Ses Salines. | L. RUBIO

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Los niños de la Colònia de Sant Jordi podrían recuperar en breve su mercadillo particular de la calle Gabriel Roca, situada en el puerto. El Ajuntament de ses Salines ha intervenido para revocar la decisión de la Direcció general de Ports de les Illes Balears, de suprimir esta costumbre, que según explican los vecinos «tiene ya 40 años». El próximo miércoles tendrá lugar la reunión entre los padres, niños y el coordinador de la área de la Colònia de Sant Jordi, Joan Rodríguez (PP).

El Consistorio planteará al Govern la posibilidad de que los pequeños puedan poner el puesto unos días determinados a la semana, limitado por un máximo de horas, «con el objetivo de evitar que los niños pasen demasiado tiempo vendiendo».

Esta solución ha sido consensuada por la educadora social del Ajuntament, según apuntan desde el equipo de gobierno «en un principio, se presentará como un taller lúdico y educativo para los niños». Rodríguez se ha puesto en contacto con los padres de los menores para confirmarles la posibilidad de que los niños podrán recuperar su mercadillo, siempre y cuando Ports esté de acuerdo ya que, la zona del puerto, es competencia de dicho órgano.

Los niños realizaron un escrito, que según ha sabido este periódico, lo entregaron ayer los padres en el registro municipal del Ajuntament. Los pequeños preguntan si la alcaldesa podía reunirse con ellos para proponerle sus propias soluciones. En la carta presentada se podía leer: «cada invierno hacíamos pulseras y collares, preparábamos cuentos, juguetes para venderlos en verano. Nuestros profesores y padres dicen que así aprenderemos a contar, ser responsables, valorar el esfuerzo y el trabajo». En total, han sido casi 50 niños los que se decidieron a escribir esta petición y recoger firmas por la zona, consiguiendo hasta 350. Los padres aseguran que sus hijos «únicamente lo hacen por jugar y conseguir unos céntimos para comprar chucherías en las tiendas del puerto».

Ilusión

Con todo, los padres de éstos menores defienden la ilusión de sus hijos por recuperar el mercadillo infantil. Por su parte, aseguran que los precios de los artículos que se vendían no superaban los 20 céntimos, por lo que añaden que «ni es peligroso para los niños ni perseguían ningún fin lucrativo». De este modo, esperan que el miércoles se confirme la noticia de que los niños de la Colònia de Sant Jordi podrán volver a poner sus puestos.