Un centenar largo de participantes intentaron hacerse con los premiados patos de goma. | G. Alonso

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La tradicional suelta de patos de la Colònia de Sant Jordi, en ses Salines, volvió a ser multitudinaria con el lanzamiento de ejemplares de goma, sandías y melones. Y es que ya son más de 60 los años que cumple esta actividad sin que se añore cuando se soltaban aves vivas, siendo ya ocho los años que se celebra con patos de plástico.

Un centenar largo de nadadores se reunieron a las doce del mediodía para hacerse con alguno de los obsequios que se lanzaban desde una barca. Entre los más pequeños la expectación era máxima sobretodo para conseguir uno de los patos premiados.

En esta edición había quince patos con un premio de cinco euros y otros quince, con diez euros de recompensa, además de los melones y las sandías que lanzaron las autoridades municipales desde la embarcación.

En las inmediaciones del puerto y sobre las rocas, los familiares esperaban ansiosos para conocer cuantos ejemplares habían conseguido capturar sus hijos o sus nietos, así como si llevaban premio o no. Al final todos contentos, grandes y pequeños, tras pasar media hora de recreo y diversión en remojo.

En esta octava edición de la suelta de patos de goma, fueron poco más de medio centenar los ejemplares de 'animales' que se lanzaron al agua y en 30 de ellos había un premio seguro.

La tarde de fiesta coloniera continuó con la carrera de joies y juegos populares en la plaza Pou d'en Verdera. También se realizó un concierto de la Banda Municipal de Música de ses Salines y un sonado fin de fiestas con fuegos artificiales en la playa de Cala Galiota.