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La mañana soleada de ayer contribuyó a que Puigpunyent viviera una multitudinaria feria ecológica, pese a las iniciales críticas que se habían vertido por la escasa publicidad que se había hecho de la misma a lo largo de las últimas semanas.

El evento, que ya ha llegado a su octava edición, contó con la presencia de cerca de un centenar de expositores artesanales que ofrecían todo tipo de productos.

Novedades

A diferencia de anteriores ediciones, este año la novedad estuvo en la celebración el sábado de una feria nocturna, al mismo tiempo que se llevó a cabo el tradicional «sopar ecològic» en la Plaza del Ayuntamiento.

Al mediodía de ayer siguió teniendo una gran respuesta popular la ruta gastronómica, en la que los distintos restaurantes de la localidad ofrecían a los visitantes una selección de platos elaborados de manera ecológica. La jornada también estuvo complementada con exposiciones, fiesta infantil y el tradicional concurso de «verduc». La fira finalizó con las actuaciones de la coral de la Asociación de Personas Mayores «Veus de la Tardor» y de la escuela de «ball de bot» de Galilea.