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Hace una semana que las campanas de la iglesia parroquial de Mancor de la Vall ya no suenan de noche. Un vecino que había presentado dos quejas en el Ajuntament por el ruido que ocasionan, amenazaba con llevar al Consistorio ante los tribunales por no hacer cumplir la normativa que restringe el nivel de ruidos entre la medianoche y las ocho de la mañana.

Muy a su pesar, y después de un siglo de campanadas diurnas y nocturnas (sonaban cada hora y cada cuarto) el alcalde Bernardí Coll y el párroco Josep Ramon Ortega, acordaron hace ahora una semana desactivar el sonido en horario nocturno.
La medida no ha sentado bien a la mayoría de la comunidad cristiana que prepara ya una campaña de recogida de firmas para que las campanas vuelvan a tañer.

Las campanas suenan en la iglesia de Mancor de la Vall desde hace cien años pero no ha sido hasta el pasado mes de junio cuando se cursó la primera denuncia. El denunciante es un vecino que reside desde hace aproximadamente cinco años en el municipio. En el verano de 2011, las campanas dejaron de sonar temporalmente debido al pésimo estado de conservación de la maquinaria que amenazaba con caer.

Posteriormente, gracias a la colaboración económica de numerosos vecinos, el párroco las envió a restaurar a la península y regresaron a Mancor ya restauradas en la festividad de Sant Joan, de 2012. Ahora, el sistema no es automático sino eléctrico, de modo que permite interrumpir el sonido por horas. De no haberlas restaurado solo se podría desactivar el sonido si se hacía las 24 horas, día y noche.

El rector Josep Ramon Ortega explicó ayer que «analizamos con los servicios jurídicos del Obispado y del Ajuntament qué podíamos hacer y legalmente el sonido incumple la normativa y ante la amenaza de denuncia judicial no hemos podido hacer otra cosa». «El alcalde y yo intentamos personalmente ir a ver a este vecino y llegar a un acuerdo con él pero se negó en rotundo», añadió.