Este año la comitiva, antes de la procesión, salió de la iglesia de Monti-sion. | Joan Socies

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Pocos son los elegidos para representar una fiesta tan arraigada como alejada en el tiempo como las Àguiles y el Sant Joan Pelós de Pollença que esto se notaba en sus caras. Satisfacción, orgullo, responsabilidad y claro, nervios. Todo ello salió en la procesión del Corpus de Pollença en la tarde de ayer.

El baile de las Àguiles, al igual que los otros bailes de figuras aún no tiene un origen muy claro, en Pollença, pese a que ya se tiene documentado el baile en el siglo XVI. De hecho es el único municipio de la isla que mantiene este «fósil».

Este año el vestido todo endomassat de las joyas cedidas por familias de Pollença para la ocasión ha recaído en las dos jóvenes Beatriz Luis y Mavi Bauçà. Junto a ellas danza un joven, descalzo y con máscara, que representa a Sant Joan Pelós, portando consigo un pequeño cordero vivo.

La interpretación de les Taules en el templo parroquial y sus bailes durante la tradicional procesión fue seguida por un importante numero de vecinos de la localidad, turistas y curiosos.