Dos mil personas desfilaron ayer noche en Santa Margalida en la tradicional procesión de la Beata. | J. Lladó

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Cuentan que corría el año 1949 cuando el Obispado de Mallorca quiso suprimir los dimonis de la procesión de la Beata de Santa Margalida, la que se reconoce como la procesión más típica de Mallorca. Aquella que revive la historia de la santa valldemossina, Catalina Tomàs, representando en un desfile de 12 carrozas distintos episodios de su vida. 62 años después, ¿quién puede imaginar la fiesta sin demonios? Las gerres, la trencadissa, el juego picaresco para atrapar a la payesa...

Dos mil personas desfilaron ayer noche en Santa Margalida en la tradicional procesión de la Beata. Francisca Oliver Fornés, fue este año la encargada de representar a la Beata Major. Es la única de las beatas que desfilan a pie durante la fiesta en lugar de hacerlo en carroza. En total el desfile incluye 12 carrozas, cada una de ellas con una beata que representa un episodio de la vida de la santa valldemossina. Entre carroza y carroza desfilan los payeses, por parejas, sujetando las tradicionales gerres, que simbolizan la virtud. Y ahí es donde entran en juego los dimonis que en un tira y afloja despojan a las payesas de su virtud para romper posteriormente las gerres ante la mirada imperturbable de la Beata Major.

Por tercer año consecutivo el número de dimonis se limitó ayer a 90, todos ellos mayores de 17 años. Con la imposición de este límite la organización quiere garantizar precisamente que se represente fielmente el robo de las jarras. Todo cuidadosamente medido para mantener el carácter de la fiesta.

Durante años fue l'amo Biel, Biel Bauzà, el único dimoni encargado de romper las gerres, el denominado Dimoni Gros. L'amo Biel, ya retirado sigue siendo hoy todo un referente en la Vila, tanto que tras su retirada, los dimonis acordaron que nunca volvería a haber un dimoni gros, de modo que son tres los dimonis que se reparten ahora el trabajo, entre ellos su hijo Joan Bauzà.

«Sor Tomasseta on sou? Ja vos podeu amagar/perque el dimoni vos cerca/ dins un pou os vol tirar...». La procesión más típica de Mallorca no deja a nadie indiferente en la Vila.