Joan Pelós y las Àguilas danzaron por las calles de la localidad durante la procesión. | Maria Nadal

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El pueblo vivió ayer una de las tardes más esperadas por los vecinos de la localidad. Cientos de personas se congregaron en la iglesia de Sant Jordi para ver la representación del tradicional y ancestral baile de las Àguilas, que este año fueron representadas por las gemelas, Maria y Sandra Alomar.

Cómo no podía ser de otro manera, las Àguilas estuvieron acompañadas por el joven Manu Nonato que representó el personaje de Joan Pelós, y como cada año, sus bailes precedieron la centenaria procesión del Corpus que se celebró ayer.

El ritual de las Àguilas tiene sus orígenes en el siglo XIV cuando el gremio de tejedores era el patrocinador de la fiesta. Después de seis siglos de historia, estas danzas de sencillos movimientos, son un motivo de atención para el pueblo pollencí.

Preparación

Uno de los atractivos de la celebración de ayer son los vestidos que lucen las dos Àguilas. Numerosas familias ceden sus joyas más preciadas que se empezaron a coser en los vestidos el pasado lunes.

Las piezas más admiradas son las medallas, las cruces de Malta y los botones de oro que se colocan de manera meticulosa en los trajes que pueden llegar a pesar unos cuatro kilos. En la cintura, en los brazos, en los cabellos y entre las capas del vestido, las jóvenes llevan una gran cantidad de joyas.

Cada pieza fue marcada con un hilo de diferente color que la distingue del resto, porque mañana lunes serán descosidas de los vestidos y se devolverán a las familias que han prestado alguna reliquia.