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El compositor inglés John Barry, conocido por ser el autor de las bandas sonoras de películas de James Bond, Memorias de Àfrica, Nacida Libre o Bailando con lobos, entre otras, murió recientemente a los 77 años.

Muchos son los ciudadanos de Santa Margalida que aún le recuerdan cuando se paseaba por las calles del pueblo de la mano de Joan Crespí, hoy también fallecido. Su hijo Guillem cuenta: «La gente no le conocía, aunque fuera muy famoso. Hacía una vida normal y recorría todo el pueblo, pero como no hablaba ni una palabra en español, siempre lo hacia en compañía de mi padre».

Cine

Muchas de las bandas sonoras las compuso en Santa Margalida. Recuerdo -dice Guillem- que John Barry contrataba al maquinista del cine del pueblo para ver el solo las películas que le llegaban en unos grandes sacos para después componer las bandas sonoras. Yo, con algunos amigos, nos colábamos en el cine y el compositor hacia repetir escenas y después se retiraba a Sa Capella donde nadie le podía molestar si tocaba el piano».

Barry llegó a Santa Margalida a principios de los años 70. Fue su mujer Jane Birkin quien le presentó al conde francés Bourdillon de Queylar que residía en Sa Capella, donde acudió buscando un piano. Las fiestas organizadas por la jet set en Sa Capella llamaron la atención también de Barry.

Ambiente

Por allí pasaron Joan Miró, los actores Lex Baker y Richard Harris y también Beatriz de Holanda y Simeón de Bulgaria. El compositor se encontraba bien en este ambiente y en este pueblo de Santa Margalida, por lo que decidió comprar un terreno para construirse una casa en la finca de Son Femenia, a cien metros del pueblo, y muy cerca de Sa Capella, donde residían sus amigos.

John Barry nunca llegó a ver terminada la casa , o mejor dicho, la mansión que se estaba construyendo. En el pueblo nadie sabía lo que había pasado con el célebre compositor inglés que se convirtió en una especie de mito. La casa se ha deteriorado con el paso del tiempo. Hace unos años llegó a la Vila una de sus hijas, y anunció que Barry volvería. Sin embargo, no sucedió. Ahora, tras su muerte, falta saber qué harán sus hijos con la mansión del gran compositor.